Cualquiera que lleve un largo tiempo al tanto de los movimientos de las grandes compañías de la industria del videojuego sabrá que, hace no demasiado, Ubisoft no era precisamente una empresa por la que los jugadores sintieran una alta estima. Conscientes o no de ello, innegable es que la marca gala ha conseguido, a golpe de buenas decisiones y gran trabajo, cambiar dicha percepción y hoy por hoy ofrece un catálogo extenso, completo y muy variado.

Quizá uno de sus grandes méritos recientes está en el de seguir apoyando y esforzarse en reconducir videojuegos y lanzamientos no del todo satisfactorios: For Honor o Rainbow Six Siege tuvieron unos primeros meses complicados pero a fuerza de un gran apoyo poslanzamiento, son dos notables videojuegos con grandes y dedicadas comunidades. Con el primer The Crew, desarrollado por Ivory Tower, pasó algo semejante: el título no tuvo un gran recibimiento por parte de crítica y público debido a múltiples problemas pero la compañía siguió invirtiendo tiempo y recursos en dar la vuelta a la tortilla.

No dejó de ser sorprendente, pese a ello, que Ubisoft y Ivory Tower fueran un paso más allá y anunciaran una secuela que tiene por dogma aquello del más y mejor. Y es que si el argumento de ventas de la primera entrega se cimentaba sobre la posibilidad de poder recorrer los Estados Unidos al completo (en una versión adaptada, evidentemente), The Crew 2 mantiene dicha seña de identidad y nos permite hacerlo a bordo de un extensísimo catálogo de vehículos que incluyen coches, motos, lanchas y avionetas. Casi nada. Todo ello, además, con un cambio de tono y de filosofía evidente desde un primer momento.

The Crew 2 es un juego más agradable, atractivo y cómodo que la entrega anterior, cambiando la seriedad gris por una propuesta mucho más festiva y desenfadada que recuerda, en muchos momentos, a la saga referencia de la conducción arcade, Forza Horizon; gráficamente se ha dado un notable paso adelante, apostando por una dirección artística más colorida y vibrante y una interfaz de usuario mucho más fresca. Todo vertebrado por una historia que cambia las venganzas y deudas con el puro espectáculo de realities televisivos centrados en la conducción. No deja de ser, eso sí, una intrascendente excusa para ponernos a conducir por todo Estados Unidos.

Pero aquí el núcleo está en, como decíamos, esa mayor ambición que se respira por los cuatro costados. Es una decisión tan arriesgada como bienvenida y que, a priori, le sienta de escándalo a una experiencia como The Crew 2. Más allá de la variedad de vehículos ya citada, Ivory Tower también ha aumentado considerablemente las disciplinas dentro de cada uno de ellos: así, sin salir de los coches podremos correr a bordo de un Fórmula 1, un rally, un trayecto offroad en un 4x4 o una prueba centrada en los derrapes y acrobacias. The Crew 2 hace muchas cosas pero, por contrapartida, no las hace todas bien.

La variedad y diversión están aseguradas y eso es realmente importante pero cierto es que uno no puede quitarse la sensación, en repetidas ocasiones, de que Ivory Tower está abarcando más de lo que pudiera o debería. En el fútbol se suele utilizar la metáfora de la manta corta, diciendo que si la usas para taparte la cabeza (defender con muchas jugadores) te destapas los pies (tienes pocos efectivos en ataque) y viceversa; aquí pasa un poco lo mismo: The Crew 2 quiere hacer tantas cosas y en tantos ámbitos que termina flaqueando en muchos de ellos. Nunca llega a ser sobresaliente pero tampoco deficiente.

Lo más evidente en este sentido son las muy mejorables físicas en la conducción y los vehículos: más allá de un enfoque exageradamente arcade en el que chocarnos a 350 kilómetros por hora apenas comporta penalización alguna, ver cómo caemos desde cientos de metros al convertirnos en coche mientras volábamos con la avioneta (sí, esto se puede hacer) y que el vehículo caiga sin problemas en el asfalto es un poco extraño. Y algo parecido ocurre con un sistema de loot que, aunque profundo y cómodo a la vez, parece ideado pensando en unos micropagos que no han terminado en el videojuego final (que, por cierto, recibirá todos los DLC poslanzamiento de forma gratuita) o un sistema de progresión que, con la mente puesta en el endgame, lasta el desbloqueo de nuevos vehículos y la variedad durante las primeras horas.

Con todo, The Crew 2 es un juego con una notable personalidad dada por su ambiciosa e inabarcable propuesta. Es muy difícil aburrirse en su mundo y literalmente imposible que no tengamos nuevas carreras o disciplinas que completar a cada momento, con un modo principal que puede durar unas veinte o veinticinco horas que no es más que el principio, abriéndose más contenido después y, todo ello, sin olvidar el aspecto online. The Crew 2 es más completo y mejor que su antecesor y hace valer sus principales méritos pero, por desgracia, todavía tiene un largo camino por delante para ser una experiencia del todo satisfactoria en todos sus apartados.