El cambio de filosofía aplicado en el Xperia XZ2 parece no surtir efecto —al menos por el momento—. Los últimos resultados trimestrales de Sony, correspondientes a su primer trimestre fiscal de 2018 (abril-junio), reflejan una caída importante de los ingresos y beneficios de la división de telefonía.

Concretamente, los ingresos procedentes de la venta de smartphones cayeron un 27% respecto al mismo trimestre del año anterior. De la misma forma, los beneficios pasaron de 3.600 millones de yenes (en positivo) a unas pérdidas de 10.800 millones de yenes.

La empresa japonesa reconoce una reducción de ventas en Europa y Japón, su país natal. No obstante, valora positivamente la reducción de costes aplicada a su división de smartphones.

Sony no espera que la situación mejore a lo largo de 2018. Su previsión para el resto del curso fiscal es que los ingresos se reduzcan en un 5% y las pérdidas de la división se dupliquen. Una situación nada esperanzadora.

¿Espiral de la muerte?

Pese a los esfuerzos por revertir la situación con el nuevo Xperia XZ2, los números de Sony reflejan un pesimismo generalizado en torno a su división de smartphone. La situación recuerda a la que otros grandes fabricantes como HTC, BlackBerry o Nokia experimentaron en el pasado. La diferencia, eso sí, es que la venta de smartphones representa una pequeña porción del negocio total de Sony, compuesto por servicios financieros, videojuegos, música y otros tipos de electrónica.

El resto de divisiones gozan, en mayor o menor medida, de salud financiera. Los resultados del grupo reflejan unas cuentas positivas, con un 5% más de ingresos y un 24% más de beneficio en el primer trimestre fiscal —respecto al periodo anterior—.