Aunque conocemos ya mucha información sobre las células de nuestro cuerpo, este todavía continúa sorprendiéndonos. En este caso, un grupo multidisciplinar de investigadores de la Universidad de Sevilla ha dado con la clave sobre el empaquetado de las células epiteliales que forman los tejidos del cuerpo. La forma que adoptan y que permite al tejido plegarse se ha llamado "escutoide" y, aunque es muy compleja, es estable.

Los investigadores del Departamento de Biología Celular de la Universidad de Sevilla y el Instituto de Biomedicina de Sevilla (IBiS) han descubierto que las células epiteliales toman una forma geométrica que nunca antes se había descrito y que se solían representar como un prisma o pirámides truncadas. Pero no, la forma es totalmente nueva, tal y como se publica este viernes en la revista Nature Communications.

Universidad de Sevilla

"Las células siguen siendo las mismas", puntualiza el líder de la investigación, Luis Escudero. "Hasta ahora las células se las solía ver como columnas, que podían más o menos moldear su forma, pero hasta cierto punto". "Con este artículo, nosotros hemos demostrado que pueden adoptar unas formas nuevas que no estaban descritas, así que las hemos bautizado como escutoide", explica Escudero.

Pero ¿por qué esta forma y no otra? Esto también parece tener ya una explicación: "Energéticamente es más favorable para el tejido esta forma, está más estable cuando las células adoptan esta forma", señala Escudero. "Esto es muy importante porque facilita adoptar formas muy diferentes, que es lo necesario para que se establezcan bien los órganos y funcionen correctamente", explica.

"Si entiendes cómo se forma un tejido puedes crear un modelo o patrón de cómo debe ser un tejido epitelial sano. A partir de ahí la geometría y la estructura pueden tener algoritmos que detecten patologías", explica Clara Grima, matemática colaboradora en el estudio que se ha realizado gracias a la participación de tres disciplinas: biología, física y matemáticas. "Por ejemplo, si algo ha crecido mal y la geometría o estructura está variada respecto al modelo es que puede haber un crecimiento tumoral", añade. Esta nueva forma geométrica, el escutoide, "es como un prisma torcido, que puede tener caras diferentes a las que se da en un prisma", comenta. Pero en ningún caso es un prisma, aunque se asemeje es una forma que nunca antes se había descrito.

De cigoto a epitelio

La idea de esta investigación era encontrar una respuesta a "cómo se pasa de un organismo de una sola célula a otro de muchas, ahí hay muchos pasos pequeños y eso es lo que tratamos de entender", señala Escudero. El investigador detalla un poco más esto: "Lo que ocurre durante el desarrollo es que una única célula, el cigoto, se va dividiendo y va empezando a adoptar diferentes destinos para dar todas las células de un individuo adulto, pero a la vez las células se tienen que organizar y establecer una serie de reglas para que todo ocurra en el momento adecuado y con la forma indicada. Se pasa de un tejido muy simple (el cigoto) a un epitelio (los ladrillos que formarían el organismo) y tienen que ir cambiando de forma y la localización entre ellos para formar los órganos", explica a Hipertextual desde el otro lado del teléfono.

"Estos cambios ocurren cuando los tejidos se van curvando para dar la forma que tienen los órganos, ocurre por medio de un cambio de forma de las células. Si este cambio de forma no se diera, todo sería más complicado y no sería energéticamente favorable", afirma Escudero. Y, por supuesto, la forma que toman es el escutoide.

¿Y ahora qué?

Los investigadores del equipo de Escudero ya tienen siguiente misión. Aunque no van a dejar de lado las observaciones de los tejidos con animales modelo como la mosca de la fruta y el pez cebra, que son los que se han utilizado en este estudio y gracias a los cuales han visto que el escutoide se da "tanto en invertebrados como en vertebrados"; el siguiente paso ahora es acercarse a la ingeniería de tejidos.

Universidad de Sevilla

"Se está avanzando mucho en el campo de ingeniería de tejidos, pero creemos que no se está mirando bien el cómo los tejidos se organizan cuando haces el tejido in vitro", explica el investigador. "Pensamos que nuestro descubrimiento es importante para que estos grupos, cuando hagan ingeniería de tejidos, miren que las células in vitro se organizan igual dentro del organismo". "Nosotros mismos queremos entrar en ese campo ahora y aportar nuestro conocimiento a este campo", explica Escudero.