Cada quince segundos una persona muere por culpa de un incidente o una enfermedad relacionados con el trabajo. Cada quince segundos 153 individuos sufren un accidente laboral, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT). La entidad, que depende de Naciones Unidas, define este problema como "una situación que se deriva o sucede durante el curso del trabajo, y que da lugar a una lesión, sea o no mortal, por ejemplo, una caída de una altura o el contacto con maquinaria móvil".

Una reciente sentencia del Tribunal Supremo considera que el desprendimiento de retina que sufrió una mujer gallega mientras trabajaba delante del ordenador es un accidente laboral. Así lo atestigua una sentencia que estima un recurso de casación para la unificación de doctrina, presentado por una trabajadora que notó molestias en los ojos y alteraciones visuales cuando realizaba sus tareas en la oficina.

La mujer fue intervenida del desprendimiento de retina, una emergencia médica que supone la separación de la retina de su posición normal en el ojo por culpa de un desgarro. En el caso de que este problema de salud no se trate a tiempo, la persona afectada puede perder la visión de forma permanente. Tras ser operada, el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) declaró que su incapacidad temporal se debía a una enfermedad común y no a un accidente de trabajo.

La trabajadora demandó al INSS ante el Juzgado Social número 3 de Ourense, que inicialmente le dio la razón; posteriormente, el Tribunal Superior de Justicia de Galicia declaró que se debía a una incapacidad temporal porque no se había acreditado que la causa del desprendimiento de retina fuese un traumatismo. Este órgano jurisdiccional también afirmó en su sentencia que no había evidencia científica para establecer una relación de causalidad entre la lesión y el trabajo frente a pantallas de ordenador, según explica el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) en un comunicado.

"El hecho de que se trate de una lesión súbita que aparece en tiempo y lugar de trabajo", sostiene el Supremo, conduce a la aplicación del artículo 156.3 de la Ley General de Seguridad Social para establecer que se trata de un accidente laboral. Es decir, se debe establecer la presunción de que estamos ante un caso de este tipo “si se tiene en cuenta que no cabe excluir el factor trabajo en el desencadenamiento de patologías oculares, en concreto, el desprendimiento de retina, sin perjuicio de que, estadísticamente existan otras causas más frecuentes". Según el Supremo, "no puede considerarse como tal el argumento de que no existen casos en la literatura médica que conecten trabajo ante pantallas de ordenador con desprendimiento de retina".

Este problema de salud es más frecuente en personas mayores de cuarenta años. A medida que vamos envejeciendo, el humor vítreo —que se encuentra unido a la retina en la parte posterior del ojo— puede cambiar de forma, alejándose de la retina y en ocasiones produciendo un desgarro. Según la Academia de Oftalmología de Estados Unidos, la inflamación o la miopía pueden ser factores de riesgo en el desprendimiento de la retina, aunque también pueden afectar otros parámetros como haber tenido cataratas y otros problemas como la uveítis, la retinosquisis o la degeneración reticular.

Según cifras del Ministerio de Trabajo, el número de accidentes laborales en España que ocurrieron durante la jornada y causaron baja ascendió en 2017 a más de medio millón de incidentes. Por sectores, la industria extractiva, la construcción y suministro de agua o saneamiento fueron los que presentaron mayores índices de incidencia. Los problemas traumatológicos y las heridas fueron los accidentes más habituales sucedidos durante la jornada y que provocaron la baja del trabajador, mientras que los incidentes mortales más habituales fueron los infartos o los derrames cerebrales. Gracias al reciente dictamen del Supremo se anula la anterior sentencia del TSJ Galicia y se considera que el desprendimiento de retina también puede ser un accidente laboral.