El satélite GOES-17 despegó hacia el espacio el pasado mes de marzo desde Cabo Cañaveral (Florida, Estados Unidos). El instrumento, cuyas siglas responden en español a "sistema satelital ambiental geoestacionario operacional", forma parte del programa meteorológico de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, en inglés).

Tras su lanzamiento, GOES-17 ha hecho públicas las primeras imágenes tomadas el pasado 20 de mayo, a pesar de los problemas técnicos que está experimentando el satélite. Las fotografías fueron captadas gracias al Advanced Baseline Imager (ABI), que escanea el planeta utilizando dieciséis bandas, incluyendo la parte visible e infrarroja del espectro.

Para la obtención de las instantáneas, el satélite de NOAA ha tenido que emplear las bandas azul y roja del espectro visible y la banda para mapear la vegetación del espectro infrarrojo cercano. Una vez combinadas, como una fotografía "GeoColor", tal y como la han bautizado, es posible ver la Tierra en detalle y en vívidos colores.

Según los investigadores, las bandas usadas por el GOES-17 pueden ayudar a monitorizar el polvo, la neblina, el humo, las nubes, la niebla, los vientos y la vegetación de nuestro planeta. El satélite se localiza a 36.000 kilómetros de la Tierra para realizar observaciones sobre los huracanes, las sequías, los incendios forestales, la iluminación o la niebla. Su trabajo apoya la misión emprendida hace dos años por el GOES-16, un satélite que ayuda a realizar mejores predicciones del tiempo.

Tras captar sus primeras imágenes y difundirlas, los científicos detrás del GOES-17 tratarán de solucionar los problemas técnicos que sufre el satélite desde hace unas semanas. Las complicaciones están en el sistema para enfriar el Advanced Baseline Imager, que necesita reducir su temperatura para poder detectar por completo la radiación infrarroja entrante de la Tierra, según explicó al medio The Verge Jordan Gerth, meteorólogo de la Universidad de Wisconsin. Como los detectores de ABI no están siendo enfriados de manera adecuada, comenta el especialista, las imágenes captadas no tienen la mejor resolución posible de la que es capaz el satélite.