Mientras La Roja disputaba un complejo partido ante la selección marroquí, La Liga de Fútbol Profesional (LFP) sorprendió al sector audiovisual con el reparto de los derechos televisivos para las temporadas 2019/2020, 2020/2021 y 2021/2022.

La mayor operadora del país, Telefónica, logró contra todo pronóstico hacerse con los paquetes más atractivos de la subasta:

  • Un (1) partido de cada jornada de Primera División, en abierto o de pago, en exclusiva, en primera selección. Los seis (6) partidos de la fase de ascenso a Primera División (play-offs), en abierto o de pago, en no exclusiva. Resúmenes de todos los partidos de Primera y Segunda División en no exclusiva.
  • Ocho (8) partidos de cada jornada de Primera División de pago, en exclusiva, en tercera selección. Los seis (6) partidos de la fase de ascenso a Primera División (play-offs) de pago, en no exclusiva. Resúmenes de todos los partidos de Primera y Segunda División en no exclusiva.

Mediapro, su máximo rival —y, por momentos, favorito para hacerse con los lotes más atractivos de la subasta—, se quedó con el paquete de los establecimientos públicos (como bares) y con el contrato de agencia para vender los derechos internacionales de LaLiga. Su desembolso ha sido de unos 480 millones de euros, mientras que Telefónica, por los dos lotes más importantes, cerró su oferta en 2.940 millones de euros.

Con esta operación, LaLiga ingresará casi un 30% más que hace tres años, cuando se realizó la última subasta. El montante total asciende hasta los 3.420 millones de euros, mientras que la subasta realizada en 2015 —con los mismos lotes en juego— se cerró por 2.650 millones de euros.

Movistar fortalece su posición como distribuidor de contenidos

Las tres grandes operadoras del país (Movistar, Orange y Vodafone) han sido muy críticas con la “burbuja del fútbol”. Los costes de los derechos televisivos, calificados a menudo como inasumibles o desorbitados, redujeron sustancialmente el interés por incorporar este tipo de contenidos a su oferta de servicios.

Eso dejaba un escenario en el que Mediapro partía como favorita para hacerse, una vez más, con los lotes más atractivos del fútbol español. La cuantiosa oferta de Telefónica, sin embargo, parece haber dado la vuelta a la situación, volviendo a dejar el balón de LaLiga en el terreno de las operadoras.

Vodafone y Orange, dada la regulación impuesta por la CNMC, podrán acceder a la oferta mayorista de Movistar, quien establecerá unos precios por el “alquiler” del servicio. También podrá acceder a esa oferta mayorista Mediapro, quien tiene en su poder los derechos de la Champions League —y podría utilizarlo como arma de negociación con Telefónica—.

La adquisición de los derechos televisivos de LaLiga, junto con otros movimientos, deja a Movistar en una posición privilegiada como distribuidor de contenidos audiovisuales en España. La operadora azul cuenta con los derechos de las principales competiciones deportivas, produce contenidos audiovisuales propios, tiene licencia de emisión de los canales premium más populares y, además, tiene de su lado a una de las mayores plataformas de streaming del mundo: Netflix.

Para hacer realidad el acuerdo con Netflix, eso sí, Telefónica tuvo que dejar a un lado el viejo —y tóxico— discurso de los OTTs. El mismo que Alierta promulgó durante años que José María Álvarez-Pallete, actual presidente de Telefónica, parece querer enterrar.