El Proyecto Maven, el asunto que involucraba al Pentágono y a Google (además de otras empresas tecnológicas) en el desarrollo de un sistema basado en la inteligencia artificial aplicada a los drones, tendrá que continuar a partir de 2019 sin la compañía de Mountain View. Así se lo ha comunicado Diane Greene, responsable de Google Cloud, a sus empleados en una reunión este viernes.

Aunque la decisión no ha sido compartida de manera oficial por la compañía, diversas fuentes han revelado a Gizmodo que Google no tiene intenciones de continuar con el contrato que tiene actualmente con el Departamento de Defensa de Estados Unidos, el cual expira el próximo año. Una información que llega justo después de conocer que la tecnológica californiana estaba pensando en cómo poner fin a la enorme polémica que se ha formado en los últimos meses alrededor de esta relación.

Inteligencia artificial para vigilar ciudades enteras

Google, que se encuentra desarrollando actualmente un código ético en lo relativo a la inteligencia artificial y su aplicación en diferentes campos, ha estado en el foco de las miradas de miles de sus empleados desde hace meses, cuando protestaron contra su implicación en proyectos que podrían derivar en tecnologías para uso militar que escaparían del control de la compañía. Esto llevó, posteriormente, a la dimisión de varios de ellos.

No se conoce demasiado del Proyecto Maven, pero sí que utilizaría la tecnología de inteligencia artificial y aprendizaje automático aplicada a los drones como método de identificación y vigilancia. Eventualmente, este sistema podría proporcionar la posibilidad de vigilar ciudades enteras o identificar a sujetos particulares con máxima exactitud. Aunque Google ya ha manifestado que entre sus objetivos nunca ha figurado ninguno bélico, precisamente lo que temían sus empleados era que en un futuro pudiera utilizarse esta tecnología en el terreno militar con drones armados o en escenarios de guerra.

La empresa, no obstante, conocía los peligros que su implicación podía tener de cara al exterior, advirtiendo los responsables del proyecto a los empleados que evitasen cualquier mención al respecto en un entorno que no fuera el de la compañía. Sea como fuere, Google abandonará en los próximos meses un proyecto que podría haber supuesto a la compañía unos ingresos de 250 millones de dólares en los próximos años.