En un E3 2018 en el que esperábamos la omnipresencia del género de los battle royale, fueron otros los derroteros por los que terminaron yendo las compañías y las presentaciones. Si hubo un punto en común en las comunicaciones de algunas de las compañías más relevantes de la industria fue el de haber captado el mensaje y la oposición de la comunidad a las cajas de loot, los micropagos con incidencia en la jugabilidad y, a la postre, los contenidos postlanzamiento de pago.

Como contamos en nuestro repaso a lo que nos había dejado el evento angelino, tanto Ubisoft como Electronic Arts (no especialmente conocidas por su generosidad en lo que a contenido gratuito se refiere) dejaron claro que sus nuevos grandes proyectos recibirán todo el contenido adicional sin coste alguno: desde The Division 2 y The Crew 2 hasta Anthem o un Battlefield V que, de hecho, dice adiós a las cajas de loot y el Premium Pass que lleva varias entregas incluyendo. Movimientos que evidencian un palpable cambio de rumbo en la industria. Pero no para todos.

Activision es el publisher de la todopoderosa franquicia Call of Duty y de Destiny, entre otras marcas; hablamos, precisamente, de sagas con un plan de contenidos de pago bastante agresivo (y sumamente criticado, por intrascendente, en el caso del proyecto de Bungie) y que, hablando de Call of Duty, viene dividiéndose en cuatro paquetes de mapas y contenido para el modo cooperativo centrado en los zombies desde mediados de la pasada generación. Es algo criticable de por sí pero, de una forma u otra, es lo que funciona y la compañía lleva haciendo desde hace más de diez años. Hasta, aparentemente, ahora.

Y es que mientras que grandes third parties apuestan por no fragmentar a su comunidad y ofrecer el contenido adicional más relevante (mapas, personajes, etc.) de forma gratuita, Activision parece querer complicar todavía más las cosas para sus usuarios, en distintos frentes, y ha generado una ardua polémica alrededor de esta toma de decisiones. Pero empecemos por el principio: por el momento, el usuario solo puede adquirir los mapas futuros de Black Ops 4 mediante el season pass (bautizado ahora como Black Pass) que, a su vez, solo puede ser adquirido a través de la edición especial de 100 euros o dólares. Es posible que, en el momento de su lanzamiento, los packs puedan ser comprados de forma individual pero sí que, no cabe duda, Activision parece haber eliminado la posibilidad de comprar el pase de temporada por separado.

Cuesta entender que cuando la marca tiene más competencia que nunca, con Battlefield V, Fortnite y PUBG, y cuando muchas compañías parecen ir por otro lado, Activision sea todavía más restrictiva y exija un mayor gasto al usuario. Pero eso no es todo: el pasado E3 2018, en una de las pausas de la conferencia de Sony, pudimos ver el anuncio del DLC bautizado como Back in Black; cuatro mapas históricos de la subsaga Black Ops vuelven remasterizados a la tercera entrega y, también, el cuarto videojuego de la saga. ¿La forma de tener acceso? Precomprar Black Ops 4 en la PlayStation Store. Un gasto de 70€, cuatro meses antes del lanzamiento del videojuego, para poder disfrutar de un DLC en BO3.

Respondiendo a la crítica postura de la comunidad, desde Activision no han tardado en confirmar que Black Ops 4 recibirá apoyo tras el lanzamiento sin coste adicional en forma de nuevos personajes, pruebas temporales de los mapas incluidos en DLCs de pago y eventos temporales como los vistos en WWII y Modern Warfare Remastered. Un añadido que se agradece pero que, no cabe duda, está muy lejos de compensar el desorbitado gasto que la compañía obliga a hacer a todo usuario que quiera disfrutar de alguno de los packs de mapas adicionales. Cuando Fortnite ha demostrado que se pueden ingresar cientos de millones de dólares ofreciendo una experiencia gratuita y sin micropagos que alteren la experiencia o fragmenten a la comunidad y cuando Electronic Arts, tras la polémica de los micropagos en Battlefront II, ha parecido entrar en razón, Activision va un paso más allá en su maltrato al usuario. Una polémica que, de la mano de nuevos y mayores competidores, puede costarle muy cara a Black Ops 4.