Marvel Studios ha hecho muchas cosas bien a lo largo de sus diez años de historia y las 19 películas que forman hasta ahora el universo cinematográfico de la compañía (MCU) y Avengers: Infinity War, como ya os hemos contado, es la guinda a un trabajo ejemplar. Y el público, que ha llevado al film a ser la película más rápida de la historia en llegar a los 1.000 millones en taquilla, parece pensar de la misma forma.

Pero si de entre todas esas virtudes hubiera que destacar algún aspecto a mejorar, ese podría ser el trabajo en los villanos del MCU: más allá de aquellos con espacio para crecer a lo largo de varias películas, como Loki, u otros más memorables o mejor interpretados como el Buitre de Michael Keaton o el Cráneo Rojo de , éste ha sido uno de los pocos borrones en un curriculum prácticamente impecable. Y también ahí, Infinity War parece haber acertado de pleno y marcado un antes y un después, centrando el metraje en el imponente y complejo Thanos.

Sobre el Titán Loco y su trasfondo y motivaciones, destacando la unión entre película y cómics, hablamos a continuación. Evidentemente, no sigas leyendo si no has visto la película y quieres evitar spoilers.

El aparentemente todopoderoso villano interpretado por Josh Brolin, al que ya pudimos ver en la escena postcréditos de Los Vengadores allá por el 2010, tiene aquí una razón para sus actos notablemente diferente a la que pudimos ver en el cómic que más ha influenciado esta película; Thanos en El Guantelete del Infinito ansiaba la muerte y destrucción de planetas enteros para impresionar a la propia Muerte, convertida en una misteriosa figura femenina, de la que se había enamorado. Así que, grosso modo, podríamos hablar de un interés romántico tras sus crueles intenciones.

Parece que los hermanos Russo y los guionistas de la película, Stephen McFeely y Christopher Markus, decidieron dejar de lado ese rasgo del personaje y, pese a que desconocemos el motivo, es fácil pensar que la limitación de metraje a la hora de desarrollar al personaje y su trasfondo pudo jugar a favor de este notable cambio. Así, por contra, muchos de los aficionados acérrimos a la Casa de las Ideas y sus grandes historias, afirman que la motivación de la versión cinematográfica de Thanos desluce el personaje y le resta parte de esa crudeza y frialdad que han caracterizado históricamente al personaje creado por Jim Starlin.

Y es que, en este caso, el ansia destructiva de Thanos guarda un motivo que sirve para humanizar y dotar de mayor profundidad a un personaje que, de otro modo, quizá hubiera caído en el cliché de diabólico villano sin más motivación que hacer sembrar la destrucción: en Avengers: Infinity War, el Titán Loco busca reunir las seis gemas del infinito para, con el chascar de sus dedos, desvanecer a la mitad de seres vivos del universo con la intención de equilibrar la balanza y no desembocar en una alarmante falta de recursos y, por ende, la extinción.

Evidentemente, pese a una intención original con cierta nobleza, sus métodos siguen siendo del todo viles y despiadados y, al contrario de lo que muchos pudiéramos pensar, éstos también vienen heredados del mundo de las viñetas. Más concretamente, hay que retroceder hasta 1990: fue entonces cuando Jim Starlin tomó las riendas del cómic de Silver Surfer, a partir del número 34. Apenas un mes después, en el segundo número de la serie escrito por Starlin, Thanos le explicaría a Silver Surfer el desequilibrio en el universo que, a la postre, le sirvió como acicate en Avengers: Infinity War.

Mostrándole la situación del universo, Thanos defendía que más humanos que nunca vivían más tiempo y gastaban más recursos, dañando gravemente el entorno por el camino. De esta forma, casi como un acto de piedad, el Titán Loco buscaba "arreglar" el gran problema que acecha, provocando el lógico rechazo y desacuerdo de un Silver Surfer que se vería obligado a frenar el calamitoso plan del villano, dispuesto a exterminar razas enteras mediante un destructivo virus.

Así pues, pese a que en Avengers: Infinity War se ha eliminado todo lo relacionado con el interés de Thanos en impresionar y, en cierto modo, seducir a la mismísima Muerte, sí que encontramos el punto de unión entre película y cómics en su plan para "equilibrar plagado por especies destinadas a la extinción".