La polémica por acoso y abuso sexual sigue trayendo cola en Uber. Lo que empezó con la denuncia de la ex ingeniera Susan Fowler se ha convertido en uno de los retos más importantes de la compañía. Las denuncias han dado un paso más allá en lo que podría ser un cambio empresarial en el modo de gestionar este tipo de problemas.

Catorce mujeres que afirmaron ser víctimas de agresión sexual por parte de sus conductores de Uber han escrito a la plataforma para exigir que estos casos sean discutidos en un tribunal en lugar de llevar a cabo un proceso de arbitraje.

Este tipo de procesos forman parte del modus operandi de muchas empresas, Uber incluida, e implica que cualquier tipo de denuncias se lleva a cabo de forma interna y a través de un arbitraje por parte de una tercera compañía. En la mayoría de los casos, esto implica que los denunciantes no pueden presentar el caso ante la justicia de manera pública ni formar parte de demandas colectivas.

Susan Fowler formó parte de los esfuerzos para aprobar una medida que acabara con esta manera de lidiar con las denuncias internas y este paso tomado por las 14 mujeres puede ser un gesto decisivo para dar visibilidad a la problemática y exigir un cambio.

"Silenciar nuestras historias priva a clientes e inversores potenciales del conocimiento de que nuestras terribles experiencias son parte de un problema generalizado en Uber", sostiene la carta enviada a once miembros de la compañía.

El arbitraje secreto quita el derecho de una mujer a un juicio por un jurado de sus pares y proporciona un callejón oscuro para que Uber se esconda del sistema judicial, los medios y el escrutinio público.

Las mujeres que afirman ser víctimas de abuso explicaron varios casos en los que los conductores se masturbaron durante el viaje o, en otra ocasión, practicaron sexo oral a una de las mujeres mientras dormía.

"El ataque sexual no tiene lugar en ninguna parte y estamos comprometidos a hacer nuestra parte para terminar con esta violencia", sostiene el documento en el que exigen que los casos sean tratados en una audiencia pública.

En este punto, Uber tendrá que responder a esta petición. Uno de los principales reclamos que también señaló Susan Fowler es que la mayoría de los empleados firman contratos con las empresas sin darse cuenta de que están aceptando los procesos de arbitraje en caso de denuncias. El lenguaje de los contratos en este punto, afirma Fowler, es muy complicado de entender para las personas que no sean abogadas.

El hecho de que las mujeres hayan firmado su consentimiento ante estas prácticas es también uno de sus escudos frente a esta situación.

Sin embargo, el CEO de la compañía, Dara Khosrowshahi, se ha mostrado abierto a discutir el proceso para lidiar con los problemas internos de la empresa. Como contestación a un tweet de la ex ingeniera Fowler, el director explicó que analizará la sugerencia y la tomará en serio, pero también debe tener en cuenta a todos los miembros de Uber.

La empresa todavía no ha respondido a la petición de las denunciantes aunque ha empezado a tomar medidas para evitar futuros casos de abusos sexuales durante los trayectos. Dentro de sus nuevas medidas de seguridad, la plataforma realizará verificaciones anuales sobre los antecedentes penales de cada conductor y recibirá actualizaciones sobre las infracciones de cada uno de ellos.

El arbitraje se ha convertido en uno de los temas centrales del movimiento #MeToo para encontrar una manera transparente de lidiar con las acusaciones de acoso sexual. Por otro lado, las discusiones y propuestas legales para acabar con estos procesos han ayudado a que empresas como Microsoft dejaran de exigir estas condiciones.