'Una serie de eventos desafortunados' estrenó recientemente su segunda temporada. Una entrega que supera con creces la primera, que además deja el terreno listo para la tercera y última temporada de la desdichada historia de los Baudelaire.

Los creadores de esta adaptación televisiva de las novelas de Lemony Snicket (el seudónimo de Daniel Handler, quien, cabe decirlo, trabaja en la confección del guion para la serie de Netflix) han conseguido asentar este título. Aunque consideramos de la primera entrega que no fue del todo afortunada (aunque sí impecable) la segunda temporada se sacude varias de sus debilidades y nos entrega episodios mucho más ricos, divertidos y ágiles.

Lo anterior se logra porque la primera temporada apuntala la segunda, es decir, ya conocemos a los personajes, el ritmo de la historia, el formato peculiar de la serie pero, y esto es muy destacado en esta nueva entrega, se introducen nuevos elementos que la enriquecen. En primer lugar conocemos a otros huérfanos a los que les suceden otras catastróficas desdichas muy parecidas a las de los Baudelaire. Los hermanos Quagmire proveen un hilo muy interesante y bonito en la historia de los niños protagonistas. También dan sentido a muchas de las aventuras que ocurren en la mayor parte de la temporada.

A Series of Unfortunate Events

Como sabemos bien, desde que la vida de los niños Baudelaire cambió drásticamente con la muerte de sus padres han ido de un lugar a otro con distintos tutores, la fórmula persiste en esta segunda entrega y tal vez esto se le podría reprochar aunque sí vale la pena recordar que el formato de la historia de estos atribulados niños así es en las novelas y así es cómo, finalmente, el autor ha decidido que sea en la adaptación televisiva.

Aunque esto puede cansar a algunos adultos a los niños y jóvenes puede resultarles un formato familiar pues muchas series animadas, animés y series live action funcionan de esa forma. Ahora bien, en 'Una serie de eventos desafortunados' no se cae en un simple formato de capítulos repetitivo sino que nos sorprende constantemente. Quizá es lo más destacado de esta entrega, que logra ser fresca, sorprendente y muy divertida. Aprovecha lo que ya construyó en la pasada entrega y lo potencializa.

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Dos caras nuevas en la serie enriquecen la temporada: Lucy Punch y Olivia Caliban, ellas interpretan a Esmé Squalor y Olivia Caliban respectivamente. Dos personajes sumamente divertidos, complejos y, aunque por razones distintas, entrañables. También tenemos la participación de Patrick Warburton como Lemony Snicket quien aparece mucho más que la temporada pasada y el resultado es magnífico.

Las mil caras del Conde Olaf

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Recordemos que el Conde Olaf es un actor y usa estos dotes para disfrazarse y escabullirse, claro, también para ir en pos de los niños Baudelaire. Él junto a su troupe de actores interpretarán una y otra vez diversos personajes. Neil Patrick Harris con su papel del Conde Olaf nos muestra una amplia gama de caracterizaciones, grotescas, extrañas, estrambóticas pero muy divertidas. Lo vemos cantar, lo vemos bailar, huir, reír y en un sin fin de situaciones absurdas e hilarantes que lo convierten en un villano memorable.

Así como el Conde Olaf cambia también cambia la situación de los Baudelaire y también las localizaciones donde se desarrolla esta intrincada (y desdichada) historia. Neil Patrick Harris expresaba hace poco que Netflix le dio a él como a los creativos una libertad muy amplia y por tal motivo pudieron estar a la altura de las exigencias de la saga en la que se basa el show. Y lo cierto es que el diseño de producción y de las localizaciones son preciosas; desde la primera entrega destacábamos el cuidado al detalle en este sentido. La atmósfera de cada lugar es magnifico, ricamente elaborada y cargada de muchos significados que hacen de esta serie una de las que ha entendido que su público joven es inteligente y puede captar un gran número de guiños y referencias.

A Series of Unfortunate Events

Podemos agregar la complejidad de su historia y los eventos (efectivamente desafortunados) que suceden en la historia. Se nota que el autor de las novelas (y del guion) pone muy en alto el entendimiento del público joven y le ofrece giros difíciles de procesar pero que, como en la vida real, suceden y hay que afrontarlos. En ningún momento diluye lo que sucede y la trama puede ser triste y angustiosa pero esto, a fin de cuentas, se agradece. Incluso la incesante explicación de términos y palabras que puede parecer "educativa" es más bien un gag sumamente divertido y hasta irónico.

La segunda temporada de 'Una serie de eventos desafortunados' ya se encuentra disponible para todos los suscriptores de Netflix. Se trata de una entrega mucho más compleja y lograda que la primera, una divertida forma de pasar los últimos días vacacionales y un título parecido a ningún otro que vale mucho la pena.