JPEG es, sin lugar a dudas, el formato de imagen más reconocido a nivel mundial, utilizado de manera extensa en todo tipo de terminales y dispositivos. Ahora el grupo que está tras él (el Joint Photographic Experts Group), anuncia JPEG XS, un nuevo estándar que aspira a conquistar el mercado en 2019 bajo unas premisas muy prometedoras.

JPEG XS, aunque se asocie de manera inmediata con el actual, no viene a sustituirlo ni, de hecho, tiene mucho que ver con él, ya que el enfoque que guarda es totalmente distinto. El nuevo estándar está pensando para que la calidad resultante de su utilización sea la máxima posible, alejándose de los tradicionales formatos de compresión cuyo objetivo es reducir al máximo la cantidad de espacio de almacenamiento que ocupa un archivo.

La realidad virtual, el streaming de vídeo o el 5G son aspectos de la tecnología ya muy relevantes a día de hoy, pero lo serán aún más en el futuro. Es ahí donde entra en juego JPEG XS, siendo un estándar que permitirá la transmisión de imagen con alta calidad a través de redes inalámbricas como Wi-Fi o 5G. Esta alta capacidad para la transmisión inalámbrica se combina con una baja latencia y una mayor eficiencia energética, esperando con ello situarse a la vanguardia de los estándares de retransmisión.

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Menos compresión, más calidad

La clave de todo esto, como se ha mencionado anteriormente, se encuentra en la compresión que aplica el estándar, que ya no es una prioridad en favor de la calidad que se quiere obtener. "Por primera vez en la historia de la codificación de imágenes estamos comprimiendo menos para preservar mejor la calidad, y estamos acelerando el proceso utilizando menos energía. La idea es utilizar menos recursos y usarlos de una manera más acertada. Este es un verdadero cambio de paradigma", expresaba el director del grupo JPEG.

Siendo open-source, además, cabe esperar que las aplicaciones y usos para este nuevo estándar gocen de una variedad mayor que otros formatos, lo cual podría acelerar la adopción del mismo. Tanto es así, que organismos como la Agencia Espacial Europea ya se han interesado en su posible aplicación para dispositivos como sondas espaciales, las cuales podrían recolectar de esta forma contenido en alta calidad sin que eso significara un consumo de energía significativo.

Los drones
o los vehículos autónomos
son, sin duda, otros de los destinatarios que podrían verse ampliamente beneficiados con JPEG XS a medio y largo plazo gracias a la baja frecuencia a la hora de transmitir los datos. En definitiva, un buen puñado de aplicaciones que conoceremos más a fondo cuando comience a implantarse de manera definitiva y sea integrado en los procesos y sistemas de manera generalizada.