El regreso de Uber en Barcelona empieza a convertirse en un problema. Después de que la asociación de taxistas Élite Taxi tuviera que afrontar la vuelta de la plataforma a la ciudad condal, que había sido prohibida en 2014, los miembros y simpatizantes de la organización han empezado a tomar medidas drásticas para combatir el reinicio de las operaciones de la compañía a la que acusan de competencia desleal.

Esta vez, las acciones están centradas en afrontar este problema desde la raíz. Élite Taxi ha tensado las relaciones con la empresa de autocares Alsa, inversora y propietaria de una mayoría de Tibus SA, titular de muchas de las licencias VTC con las que opera Uber en Barcelona.

La primera protesta tuvo lugar la noche del pasado jueves 15 de marzo. Alrededor de 300 taxis, según afirma Élite Taxi, bloquearon el acceso a la estación de autobuses del Nord de Barcelona. ¿El objetivo? Que no saliera ni entrara ningún autocar Alsa para dar inicio a un boicot por parte de la asociación de taxistas.

Los miembros y simpatizantes de Élite Taxi acabaron insultando a los directivos de la compañía por formar parte, de manera indirecta, de los esfuerzos que lograron el regreso de Uber a la ciudad condal.

Ante todo, la asociación pide explicaciones. En una carta enviada a Alsa este viernes 16 de marzo, facilitada por El Confidencial y firmada por el portavoz de Élite, Alberto Álvarez, se pidió una "reunión de urgencia" para hablar sobre la participación de la empresa de autobuses en Tibus SA.

"Es mi deber poner en su conocimiento que el sector del taxi se está organizando para tomar medidas muy contundentes y la asociación a la que pertenezco no va a tomar ninguna medida para impedirlo ya que por su parte no a habido ninguna respuesta. La campaña de desprestigio hacia su empresa comenzará la semana que viene y podría traer consecuencias muy costosas para su empresa y molestias para sus usuarios. En nuestras manos está detener esta situación tan y tan peliaguda", alertó.

Uno de los argumentos de Élite Taxi para su boicot contra Alsa es el apoyo que los taxistas les han ofrecido anteriormente tras el "fenómeno BlaBlaCar". Ahora, ellos reclaman lo mismo en su conflicto con Uber en Barcelona.

Por su parte, Alsa ha anunciado a través de un portavoz que, a pesar de ser propietario de una mayoría de la empresa, solamente actúan como inversores y no operan ni gestionan las licencias VTC de Tibus SA. La compañía de autobuses podría responder a la carta de Élite Taxi en las próximas horas o días aunque el tono de la carta, más cercano a la amenaza que a la negociación según Alsa, podría retrasar o directamente evitar que entablen contacto con la asociación de taxistas.

Lo que está claro es que, por el momento, Élite sigue con sus planes y tomará medidas contra Alsa por su apoyo indirecto al regreso de Uber en Barcelona.