En 2014, imágenes satelitales de la NASA revelaron manchas de excrementos de aves en los islotes Peligro (o Islas Danger), en el extremo norte de la Antártida. Aunque nadie creía que ahí pudiera habitar alguna especie dada la lejanía de este archipiélago, su difícil acceso y las peligrosas aguas a su alrededor (de ahí su nombre), las manchas de guano observadas sugirieron lo contrario. Así que un equipo de científicos decidió realizar una expedición en busca de lo que podrían ser pingüinos.

El equipo que viajó para contar de primera mano las aves estuvo compuesto por Heather Lynch, profesora asociada de Ecología y Evolución de la Universidad de Stony Brook (Estados Unidos); Stéphanie Jenouvrier, ecóloga de aves marinas de la Institución Oceanográfica Woods Hole (WHOI, por sus siglas en inglés); Mike Polito, ecólogo de vida marina de la Louisiana State University (Estados Unidos), y Tom Hart, zoólogo especializado en pingüinos de la Universidad de Oxford (Reino Unido).

Anteriormente, los científicos sabían que estos pingüinos habitaban en al menos uno de los nueve islotes de este archipiélago del mar de Weddell, al este de la Península Antártica. Entre 1996 y 1997, un censo había contado entre 285.000 y 305.000 nidos. "Hasta hace poco, se sabía que las Islas Peligro no eran un hábitat importante para los pingüinos", señaló Lynch.

Los investigadores llegaron en 2015, y encontraron cientos de miles de pingüinos Adelia. Debido al alto número, el equipo utilizó un dron comercial para tomar imágenes aéreas de todas las islas: Brash, Earle, Beagle, Heroína y Peligro. Una vez en el laboratorio, usaron una inteligencia artificial en forma de una Red Neuronal Profunda (DetectNet) para analizar el collage conformado por las imágenes aéreas tomadas y así ir buscando pixel por pixel los nidos individuales de pingüinos para contarlos meticulosamente.

“El dron te permite sobrevolar una zona concreta de la isla y tomar fotografías cada segundo. Luego las unes en una gran collage que muestra toda la masa terrestre en 2D y 3D”, explicó Hanumant Singh, profesor de Mecánica e Ingeniería Industrial en la Northeastern University, quien desarrolló el sistema de navegación y el escaneo de imágenes.

Alex Borowicz

Los resultados, publicados hoy en la prestigiosa revista Scientific Reports, revelan que hay más de 1,5 millones de pingüinos Pygoscelis adeliae en este aislado paraje, lo que lo convierte en la mayor colonia de pingüinos de toda la Península Antártica:

Nuestra encuesta revela que las Islas Peligro albergan 751.527 parejas de pingüinos Adelia, más que el resto de la región de la Península Antártica combinada, e incluyen la tercera y cuarta colonias de pingüinos Adelia en el mundo.

Nueva luz sobre los pingüinos Adelia

Los científicos creían que el número total de pingüinos Adelia, uno de los más comunes en la Península Antártica, había ido disminuyendo constantemente durante los últimos 40 años. Sin embargo, para sorpresa de la comunidad científica y fortuna de estas aves, estas recónditas islas de 35 km las han protegido del cambio climático y de la actividad humana. Los investigadores consideran que esta mega colonia ha existido desde al menos 1959.

Michael Polito, coautor de la investigación, señaló:

Los islotes Peligro no solo cuentan con la mayor población de pingüinos Adelia, sino que también parecen no haber sufrido las disminuciones poblacionales que se observan en la parte occidental de la península antártica debido el cambio climático.

El resultado es extraño dado lo que está ocurriendo en el lado occidental de la Península, que está a solo 180 km de distancia, donde otras poblaciones de pingüinos Adelia sufren los estragos del cambio climático a medida que el hielo marino se derrite y las temperaturas aumentan. Pero las comunidades en el lado occidental de la península están resguardadas al estar en un área gélida y arremolinada (lo que también lo hace extremadamente difícil de acceder). De hecho, en el verano austral, el océano cercano está lleno de grueso hielo marino.

Jenouvrier, también coautora del estudio, señaló que la población de Adelia del este de la Antártida es diferente a la que se encuentra al oeste: "Queremos entender por qué. ¿Está vinculada a la condición de hielo marino extendido allí? ¿A la disponibilidad de alimentos? Es algo que aún no sabemos”.

De acuerdo con los científicos, este nuevo hallazgo proporcionará información sobre la dinámica de la mega colonia, así como los efectos del cambio de temperatura y hielo marino en la ecología de la región. La precisión del drone fue la clave, añadió Polito.

También esperan que sirva para reconsiderar convertir ciertas zonas en Áreas Marinas Protegidas. "Como las propuestas para estas zonas se basan en la mejor ciencia disponible, esta publicación ayudará a resaltar la importancia de esta zona para su protección", concluyó el equipo.