A estas alturas todos conocemos ya perfectamente qué son Spectre y Meltdown, las que se consideran las dos mayores vulnerabilidades de la historia de la computación y que afectan a prácticamente todos los procesadores que se han estado utilizando durante los últimos años. Las soluciones prometidas por Intel, cuyos chips son los más afectados, van llegando. Lo hacen, no obstante, de la mano de otra sorpresa que tampoco es agradable.

Según había informado la compañía, los parches previstos para los procesadores estaban provocando algunos reinicios en modelos antiguos, provocando que los ordenadores se comportasen de manera extraña tras recibir la actualización. Sin emabargo, en un nuevo post, Navin Shenoy relata que los modelos de procesadores más nuevos (Ivy Bridge, Sandy Bridge, Skylake y el más reciente Kaby Lake) también experimentan fallos. Es decir, la práctica totalidad de los que se encuentran en el mercado.

Hemos proporcionado actualizaciones para el 90 por ciento de las CPU de Intel producidas en los cinco pasados años, pero tenemos más trabajo que hacer. [...] si bien las actualizaciones son efectivas mitigando la exposición a los problemas de seguridad, los clientes han reportado de manera más frecuente reinicios en los sistemas actualizados.

¿Problemas de rendimiento? Sí

Como se dijo desde un primer momento, las actualizaciones implican en la amplia mayoría de los casos un impacto en el rendimiento, aunque en muchos casos este no será apreciable. La horquilla de porcentajes que baraja Intel, no obstante, asciende hasta un 25% de ralentización en algunos de los casos más concretos. Si Intel ya ha estado siendo la comidilla en los círculos tecnológicos durante las últimas semanas, parece que lo continuará siendo durante un tiempo más hasta que consigan lograr la estabilidad entre actualizaciones y comportamiento de los sistemas afectados.

Otras empresas, como Google, han afirmado tener conocimiento de estas vulnerabilidades desde hace meses, lo cual les ha permitido desarrollar unas soluciones para sus servicios que se han traducido en un impacto prácticamente nulo para el usuario final. La complejidad que presentan Meltdown y Spectre ha sorprendido incluso a los expertos en la materia, según relataba a Hipertextual Stefan Mangard, catedrático de la Universidad Técnica de Graz (Austria) y miembro del consorcio que descubrió estas vulnerabilidades.

El reto queda ahora del lado de las compañías, que son las que se encuentran más expuestas ante los posibles problemas provocados por estos fallos y, por tanto, las primeras en querer poner término con mínima huella en sus sistemas.