Ursula K. Le Guin, posiblemente la mejor escritora de fantasía y ciencia ficción de la historia, fallecía durante el día de ayer a los 88 años en su casa de Portland, Oregón. Fue su hijo, Theo Downes-Le Guin el que confirmó la muerte, sin aportar más detalles sobre la posible causa pero sí afirmó que la escritora arrastraba problemas de salud desde hace meses.

Con la muerte de Le Guin nos deja una de las autoras más importantes, prolíficas e influyentes de géneros en los que el papel de la mujer ha sido tan pequeño como la fantasía y la ciencia ficción; sus más de 20 novelas, 12 libros de poesía, más de 100 relatos y novelas cortas, 13 libros infantiles y 7 colecciones de ensayos han sido traducidos a más de 40 idiomas y han vendido decenas de millones de copias alrededor del mundo.

«Es bueno tener una meta hacia la que dirigirse pero, al final, lo que importa es el viaje» – Ursula K. Le Guin, La mano izquierda de la oscuridad

Por el camino, Le Guin reunió decenas de galardones, incluyendo múltiples Locus, Hugo y Nebula, la gran tríada de la ciencia ficción y la fantasía. Asimismo, fue la primera mujer premiada con el título de Gran Maestra por la Asociación de escritores de ciencia ficción y fantasía de Estados Unidos, en el año 2003. Suyas son obras de tal importancia como los libros de Terramar, tótems de la fantasía de corte más tradicional, La costa más lejana o La mano izquierda de la oscuridad, obra cumbre de la ficción antropológica.

Siempre, a lo largo de su dilatada carrera, Ursula K. Le Guin apostó por inculcar y tratar temas como el feminismo, la igualdad entre razas y sexos, el valor de ser uno mismo, el taoísmo o su interés por el anarquismo.

Morirás. No vivirás para siempre. Ni tú ni nadie ni nada. Nada es inmortal. Pero solo nosotros conocemos que un día moriremos. Y ese es un gran regalo: el de la autoconciencia. Porque tenemos solo aquello que sabemos que perderemos, aquello que estamos dispuestos a perder… Esa autoconciencia que es nuestro gran pesar, nuestro tesoro y nuestra humanidad no es eterna e inmutable. Cambia; desaparece, como una ola en el mar. ¿Harías que el mar se calmara y las mareas cesaran, para salvar una ola, para salvarte a ti mismo? – Ursula K. Le Guin, La costa más lejana

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