Durante las primeras horas de vida de un bebé, los médicos realizan diversos análisis clínicos para comprobar su estado de salud. Uno de los exámenes diagnósticos más frecuentes en España es la prueba del talón, una extracción de sangre en esta zona del pie que se realiza a las 48 horas del nacimiento. El objetivo de este análisis es descartar que el pequeño sufra enfermedades congénitas metabólicas, alteraciones cerebrales o neurológicas, problemas respiratorios o trastornos de crecimiento. Si los resultados son positivos, los facultativos pueden tomar medidas de forma precoz y tratar a los niños antes de que aparezcan los primeros síntomas.

La prueba del talón se lleva a cabo para diagnosticar de manera temprana importantes patologías como el hipotiroidismo congénito. Esta enfermedad metabólica provoca la disminución de la síntesis —y, en casos excepcionales, la no producción— de la hormona tiroidea en un recién nacido. Una deficiencia en esta hormona no tratada a tiempo puede conllevar graves trastornos neurológicos, incluyendo una grave discapacidad intelectual y límites en el crecimiento. Diagnosticar a tiempo esta condición es fundamental, un logro que consiguió una científica pionera, recientemente fallecida, Gabriela Morreale, desconocida por la sociedad a pesar de sus importantísimas investigaciones.

Pionera en el estudio de las hormonas y el yodo

Gabriela Morreale nació en Milán (Italia) y se licenció en Ciencias Químicas por la Universidad de Granada. Tras defender su tesis doctoral, dirigida por el profesor Enrique Gutiérrez Ríos, la investigadora realizó una estancia postdoctoral en Holanda para regresar de nuevo a España, donde llevaría a cabo toda su actividad científica. Junto a su pareja, el también investigador Francisco Escobar del Rey, fallecido hace dos años, llevó a cabo extraordinarios avances en el campo de la Endocrinología y de la Fisiopatología tiroidea.

Ambos desarrollaron una metodología innovadora para determinar el yodo que se consumía en España, lo que permitió posteriormente implantar medidas de salud pública para prevenir el hipotiroidismo mediante el suplemento de yodo en la sal de mesa, según recordaban desde la Sociedad Española de Bioquímica y Biología Molecular. El trabajo de Morreale también ayudó a analizar el papel de las hormonas tiroideas maternas y del acceso al yodo de la madre en el desarrollo del cerebro del feto, contribuyendo a definir los requerimientos nutricionales de yodo de las embarazadas.

gabriela morreale

Su aporte científico más destacado ha sido, sin duda, la prueba del talón en recién nacidos. Gabriela Morreale y Francisco Escobar, desde su laboratorio en el Instituto de Investigaciones Biomédicas Alberto Sols, centro mixto del CSIC y de la Universidad Autónoma de Madrid, inventaron las técnicas de detección precoz de hipotiroidismo congénito. Estas consisten en un simple análisis de sangre en los bebés para medir los niveles de las hormonas TSH y T4. Gracias a estas pruebas es posible evitar que casi 150 niños al año en España sufran retraso mental como consecuencia del hipotiroidismo congénito.

La perseverancia de Morreale no conoció fronteras, ya que unos años más tarde de que España adoptara la prueba del talón, UNICEF decidió imitar la medida y aplicar el análisis sanguíneo en recién nacidos de todo el mundo. Por otro lado, desde 1990 la Organización Mundial de la Salud reconoce el derecho al consumo de yodo durante el embarazo y la primera infancia. La investigadora recientemente fallecida fue homenajeada en el seno de la comunidad científica, donde fue nombrada académica de honor de la Real Academia de Medicina, además de recibir el Premio Nacional de Investigación en Medicina (1977), el Premio Severo Ochoa de Investigación Biomédica (1989) y el Premio Rey Jaime I de Medicina Clínica (1998), entre otros galardones. Su importante labor, que ha dejado huella en miles de niños de todo el mundo, merece ser recordada por toda la sociedad.