Cada vez más, la recta final del año es un momento imperdible para todo aficionado a los videojuegos: Gamescom, París Games Week, PSX, The Game Awards o, de lo que toca hablar hoy, la BlizzCon. La que es una de las veteranas y más reputadas empresas de la industria, Blizzard, siempre elige presentar su catálogo de novedades a principios de noviembre y este año no iba a ser diferente.

Y este año, echando cuentas, tocaba nueva expansión de World of Warcraft. Por sorprendente que parezca, el MMO sigue reinando tras más de 13 años desde su publicación y, tras Legión, todavía hay cuerda para rato. Volviendo a dejar a la veterana saga como plato fuerte de la ceremonia de apertura, Blizzard ha presentado Battle for Azeroth, su nueva expansión, en la que, como de costumbre, se aumentará el nivel máximo, se añadirán nuevas mazmorras y raids y dos nuevas regiones. Asimismo, por primera vez en mucho tiempo, se ha presentado junto a su escena introductoria. Tan espectacular como cabría esperar.

Y, por si fuera poco, el estudio de Annaheim también a presentado lo que han bautizado como World of Warcraft Classic, una versión vanilla para todo aquel jugador que quiera revivir la experiencia original del juego anterior a todo lo que ha llegado después de estos trece años.