Estamos en el momento perfecto para imaginar la ciudad del futuro. Cada día se hace más necesario un cambio en nuestro modo de vida, en nuestros hábitos y en los espacios que nos rodean; el clásico renovarse o morir. La buena noticia es que tenemos la oportunidad, y también la responsabilidad, de ser los protagonistas de ese cambio.

La tecnología para hacerlo posible ya está aquí, las empresas más importantes luchan por hacerse un hueco en la batalla por la innovación y los fabricantes trabajan duro para no quedarse atrás en la carrera hacia un futuro 100% eléctrico y autónomo. Cada día surgen nuevos proyectos y políticas que nos indican que ya podemos tocar el futuro con la punta de los dedos y que nos invitan a sumarnos a este cambio aportando en la medida de nuestras posibilidades.

Hace algunas semanas asistimos al evento City of Tomorrow en Londres, donde pudimos comprobar que Ford ya ha puesto sus manos sobre el futuro y ha tomado la iniciativa para empezar a moldearlo. En un espacio de debate integrado por entrevistas y charlas en formato TED de la mano de expertos en distintas áreas, tuvimos la oportunidad de realizar un viaje a la ciudad del mañana y ver algunas de las iniciativas que Ford ya ha puesto en marcha.

Muros interactivos donde compartir tus intimidades, huertos en los tejados de las casas o transportes flotadores fueron algunas de las propuestas de los invitados, profesionales de distintas áreas relacionadas con el diseño y la innovación.

El activista Ben Hamilton-Baillie nos introdujo en la ciudad del futuro mostrándonos la evolución del comportamiento social en las ciudades a lo largo del tiempo. Nos instó a aprender de un pasado sin vehículos, con centros urbanos más seguros y sociales. Para él, el comportamiento de los peatones se modula a medida que van leyendo las calles, interpretando los signos y señales que les brinda la interacción con los distintos elementos de la vida urbana. Por ello, destacó la relación entre diseño y seguridad y nos animó a soñar con calles capaces de transmitir cosas.

Meagan Fallone cree que el empoderamiento femenino a través de la educación es el futuro de las comunidades rurales. Así lo demuestra a través de su proyecto Women Barefoot Solar Engineering, un colegio en India que acoge mujeres iletradas de los rincones más pobres del planeta para convertirlas en ingenieras solares y ayudarlas a protagonizar el desarrollo en sus comunidades de origen. Tal y como nos hizo ver en su intervención, su idea del mañana no incluye barreras de acceso a la educación.

Mitchell Joachim basa su modelo de ciudad en la sostenibilidad y nos propone una ciudad viva, integrada con la naturaleza como un todo. Para Mitchell la ciudad debe ser un espacio limpio donde la movilidad esté al servicio de las necesidades de sus habitantes. Nos habló de que estos cambios tienen que contemplar todos los aspectos de la vida urbana, incluida la alimentación, para lo que él propone, por ejemplo, criar la proteína en plena ciudad a través de granjas de grillos.

Candy Chang, artista urbana, ve los espacios públicos como plataformas de interacción en las que compartir sabiduría. A través de sus activaciones, da vida a estos espacios y entrega herramientas a las comunidades para que compartan sus deseos y necesidades. Para ella, el futuro estará lleno de espacios comunes que acerquen a los ciudadanos con el objetivo de crear formas más integradoras de democracia.

Negin Farsad, que se autodefine como una humorista por la justicia social, nos invitó a enfrentar el statu quo a través del humor. Esta americana de origen iraní destaca el papel de la risa como integrador social y trabaja para crear conexiones a través del humor que traspasen las barreras de lo establecido, reclamando justicia social mediante la comedia.

Todas estas ideas e iniciativas nos dan una perspectiva de cómo podrían empezar a configurarse los espacios urbanos en un futuro no muy lejano.

Pero, ¿cómo se imagina Ford la ciudad del mañana?

Para el gigante de la automoción el camino hacia las ciudades inteligentes será progresivo. Como nos comentó John Kwant, vicepresidente de Cities Solutions en Ford Smart Mobility, “será necesario realizar un esfuerzo colaborativo y trabajar con socios estratégicos” para poner en marcha este ambicioso proyecto. Desde Ford “estamos intentando eliminar la fricción del sistema para hacer que ese camino sea lo más fluido posible”. Sarah-Jayne Williams, directora de Ford Smart Mobility en Europa, sostiene que es complicado que todos tengamos una misma visión sobre la tecnología, ya que “en muchos casos avanza más rápido de lo que la sociedad está dispuesta a asumir (…), hay que asegurarse de que ambas se desarrollan de la mano y en la misma dirección”.

Sin duda, el sistema actual de vehículos de uso privado evolucionará hacia un modelo más compartido. Para John “las personas son cada vez más conscientes del coste que implica tener un coche en propiedad”. ”En los últimos años han surgido modelos que suponen una paradoja interesante, vehículos que se consideran un modelo compartido pero que en realidad son de propiedad privada”. Según nos dijo “siempre habrá mercado para los coches privados, aunque se reducirá cada vez más en los centros de las ciudades”. Ese nuevo modelo ayudará a solventar los dos principales problemas a los que se enfrentan hoy en día los centros urbanos. Para Sarah-Jayne “la principal ventaja del transporte compartido en las ciudades del futuro será el aumento en la fluidez del tráfico, gracias a que habrá menos vehículos en la carretera”, aunque también contribuirá a “mejorar la accesibilidad de las personas que viven en áreas que no tienen una buena cobertura con el transporte público”.

Los vehículos conectados son ya una realidad, aunque para John Kwant es indispensable una plataforma que contribuya a hacer un mejor uso de los datos que se registran. “Son necesarios tanto un vehículo conectado como una infraestructura conectada para poner en marcha todo eso”. Desde Ford ya están llevando a cabo una iniciativa para facilitar el futuro eléctrico a través de la instalación de una red de estaciones de carga. “No estamos ignorando la realidad de un futuro próximo, es una cuestión de prepararse para su llegada”. John destacó, además, la importante función que desempeñará la conectividad 5G en las futuras ciudades inteligentes, “simplemente por la cantidad de datos que se van a manejar y la velocidad a la que van a procesarse, especialmente en vehículos autónomos, su papel será muy grande”.

Para John, la ciudad del futuro llegará con mucha menos congestión y un flujo constante de tráfico. Sostiene que ahora mismo la superficie de las ciudades está dominada por los vehículos y que es necesario “pensar en un modo de recuperar parte de ese espacio (…) para crear un lugar en el que la gente quiera vivir”. Sarah-Jayne, por su parte, está convencida de que los límites de las ciudades crecerán y su distribución cambiará “porque la gente ya no tendrá que elegir dónde vivir por el tiempo que tarda en viajar”. Para ella, las ciudades del futuro permitirán optimizar sus espacios “a través de distintas formas de economía compartida”.

Proyectos que están en marcha

Lo que está claro es que Ford será uno de los grandes protagonistas en el escenario de las ciudades del futuro. No tanto por su experiencia como por su iniciativa, que se refleja en el gran trabajo que están haciendo para ser parte imprescindible de ese futuro que todos nos imaginamos. Su entramado de proyectos con diferentes stakeholders les sitúa a día de hoy como uno de los referentes en el mercado de la innovación en movilidad.

Este mismo mes han puesto en marcha un servicio compartido de 3.200 bicicletas en Colonia y Düsseldorf junto al líder del sector en Alemania, Call a Bike de Deutsche Bahn, convirtiéndose así en el primer fabricante de automóviles en iniciar un servicio de bicicletas compartidas en Europa. A través de la aplicación FordPass, los usuarios podrán darse de alta para encontrar la bicicleta disponible más cercana sin preocuparse por los pagos, que se realizan online. Como afirma Steven Armstrong, presidente de Ford Europa, Oriente Medio y África, “como proveedores de movilidad, colaboraremos en soluciones sostenibles que complementen el sistema de transporte de una manera coherente, especialmente en los centros de las ciudades”, algo que es cada vez más necesario.

Y esa máxima se puede ver sin duda en FordPass. La app, que contribuye a fomentar una movilidad más rápida e inteligente, da acceso a un servicio de coches compartidos, te ayuda a encontrar aparcamiento en los alrededores, entrega información sobre el estado de tus vehículos, muestra el precio de la gasolina en las estaciones más cercanas y permite hacer todos los pagos en un solo click.

Además, como dijo Sarah-Jayne Williams «en Ford creemos que la ciudad del mañana debe hacer que la gente se sienta feliz, segura y conectada, así que estamos viendo cómo se podrían diseñar las calles para que puedan servir para una completa gama de actividades”. Por eso, de la mano de la start-up Strawberry Energy, han instalado por todo el centro de Londres bancos inteligentes, en los que los peatones pueden cargar sus smartphones y tienen acceso gratuito a WiFi a través de la energía solar. “Un complemento perfecto para las vidas conectadas que llevamos en la ciudad”. A través de estos bancos, los londinenses podrán también realizar donaciones a organizaciones benéficas, que Ford Fund complementará con donaciones adicionales.

No hay duda de que le estamos pisando los talones al futuro. En esta dinámica de innovación constante en la que te puedes quedar obsoleto en un abrir y cerrar de ojos nadie sabe qué vendrá. Lo que sí sabemos es que será mejor que el fin del mundo nos pille bailando.

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