No cabe duda de que quienes mandan en el desarrollo de una serie de televisión son sus creadores o los showrunners. Pero también es muy cierto que el cine es un trabajo en equipo, que los directores de cada uno de los episodios ayudan a plasmar la visión artística de los jefes y, además, aportan de su cosecha, sobre todo si se trata de cineastas con buena reputación fuera del ámbito televisivo, es decir, en la pantalla grande, a los que los showrunners deben respeto y cierta libertad creativa. Es lo que ha ocurrido en la segunda temporada de Stranger Things, para la que los hermanos Matt y Ross Duffer admitieron a Andrew Stanton con la idea de que dirigiese dos capítulos, “Dig Dug” (2x05) y “The Spy” (2x06), que corresponden al punto en que la temporada ya se ha puesto de veras seria.

Resulta que Stanton es un gran fan de esta exitosa ficción de Netflix, y se puso en contacto con Shawn Levy, productor ejecutivo de la misma y director de los episodios “Holly, Jolly” (1x03) “The Body” (1x04), “The Pollywog” (2x03) y “Will the Wise” (2x04) —aparte de catorce largos sin relevancia ninguna—, para ofrecerse a realizar él algunos. “Andrew me llamó de la nada”, le explicaba Levy a la revista cultural Entertainment Weekly, “y me dijo: «Me encanta. Me sentiría muy honrado si fuese parte de esto»”. Y, por lo visto, con su notoriedad, la respuesta que obtuvo fue un sonoro: “¡Sí!”.

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Por consiguiente, adjudicados estos capítulos y con los propios Duffer asumiendo la dirección de “Madmax” (2x01), “Trick or Treat, Freak” (2x02), “The Mind Flayer” (2x08) y “The Gate” (2x09), sólo quedaba “The Lost Sister” (2x07) para Rebecca Thomas, cuyos antecedentes son el largometraje Electrick Children (2012) y el episodio “The Blueprint” (1x01) de la comedia de acción Sweet/Vicious (Jennifer Kaytin Robinson, 2016-2017). Lo que está bien claro es que ni Levy, ni Thomas y ni tan siquiera los hermanos Duffer pueden compararse con Stanton en valía cinematográfica; al menos, a fecha de hoy; porque este último es muy conocido y valorado en el difícil terreno de la animación por ser uno de los cineastas con las mejores aportaciones a la filmografía de Pixar.

Coescribió el libreto de la fundacional Toy Story (John Lasseter, 1995) con Joel Cohen, Alec Sokolow y, sí, Joss Whedon, el de Toy Story 2 (Lasseter, Ash Brannon y Lee Unkrich, 1999) con Rita Hsiao, Doug Chamberlin y Chris Webb, y de Monstruos S. A. (Pete Docter, David Silverman y Unkrich, 2001) con Daniel Gerson; y dirigió la agradable Bichos: Una aventura en miniatura con Lasseter (1998), la maravillosa Buscando a Nemo con Unkrich (2003), que ganó el Oscar a la Mejor Película de Animación, la encantadora WALL·E (2008), también honrada con el Oscar, y esa dignísima secuela que fue Buscando a Dory con Angus MacLane (2016).

Por otro lado, antes de su destacada carrera, guionizó la serie animada Mighty Mouse, the New Adventures (Ralph Bakshi, 1987-1988), y elaboró dos cortos en el Instituto de las Artes de California: A Story (1987) y Somewhere in the Arctic (1988). Y fuera de Pixar pero aún dentro de Disney, se encargó de realizar la pasable John Carter, de acción real, que adapta sin pena ni gloria los libros marcianos del escritor estadounidense Edgar Rice Burroughs. Así que no fue hasta que Levy y los Duffer aceptaron su propuesta para el segundo ciclo de Stranger Things en Netflix que Stanton ha vuelto a la televisión, justo treinta años después de comenzar a escribir las satíricas aventuras de aquel ratón superheroico. Así da gusto regresar a la pequeña pantalla.