Pablo Casado Blanco ha suscitado dos polémicas en Twitter este 9 de octubre. La primera ha sido su declaración como portavoz del Partido Popular (PP) y la segunda ha sido la confusión que esto ha generado en los usuarios de la red de microblogging.

"Esperemos que mañana no se declare nada porque a lo mejor el que lo declare acaba como el que lo declaró hace 83 años", ha sido la polémica declaración del diputado del PP. El mensaje es una indirecta a Carles Puigdemont, líder del partido Juntos por el Sí, de que podría acabar como Lluis Companys, quien fue encarcelado en 1934 y fusilado seis años después, en 1940.

La declaración se ha convertido en tendencia en España y a nivel global. No obstante, en el revuelo, muchos tuits iban dirigidos a la persona equivocada, pues en Twitter hay dos Pablo Casado: el portavoz del Partido Popular, cuya cuenta es @pablocasado_, el un guionista de cómics brasileño, cuya cuenta es @pablocasado.

“Cuando entré hoy en Twitter ya tenía casi 50 notificaciones. Pasaban de las 9 de la mañana aquí en Brasil. Desde entonces, sinceramente, he perdido las cuentas. Mis notificaciones son un caos. Los mensajes hoy, en su mayoría, me llaman fascista y alguna que otra ofensa, diciendo que yo había amenazado al actual presidente de Cataluña. He estado leyendo sobre lo que ha pasado y me he sorprendido. Entiendo perfectamente la rabia de la gente”, escribió el guionista brasileño, quien en la red de microblogging ha cambiado su nombre a HARTO Casado como muestra de su descontento.

Pablo Casado, el historietista brasileño

¿Quién es 'el otro' Pablo Casado? Nacido en Brasil, es un guionista y dibujante de historietas. De hecho, está desarrollando el cuarto volumen de la serie de cómics Mayara & Annabelle, que se estrena en diciembre.

La historia de la confusión con el diputado del PP comenzó tiempo atrás. “Poco antes de que Pablo Casado Blanco fuera elegido diputado (en la Asamblea de Madrid de 2007 a 2009 y en las Cortes Generales por Ávila desde 2011) empecé a recibir los primeros mensajes. No eran necesariamente quejas, sus electores querían hablar con él. Hasta ahí todo bien. Pero desde el año pasado las cosas se salieron de control. Siempre que ese político daba una entrevista, conseguía decir algo que dejaba a muchos españoles enfadados. Y enseguida comenzaba a recibir notificaciones con ofensas en Twitter. Como eran pocas, hasta respondía, encaminando hacia el perfil correcto. Pero después de un tiempo eso quedó inviable y fui bloqueando a las personas”, explicó a Eslang.

El Casado brasileño aseguró al medio que desea que todo salga bien en España, pero que su tocayo español ya no sea elegido para nada más para que su vida en Twitter sea más tranquila. No obstante, el historietista ha agradecido al país ibérico por el aumento de visitas en su cuenta:

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