Mientras Galicia vive una de las peores olas de incendios de toda su historia, el huracán Ophelia, el huracán más potente jamás observado dentro de estas latitudes del Atlántico oriental, sigue soplando con fuerza. La Agencia Española de Meteorología, AEMET ya alertó de la potencia de este ciclón, de categoría 3 y los peligros que podía integrar. Sus efectos, además, están ayudando a la extensión del fuego. Por suerte, informan, a medida que el huracán se interna en aguas más frías, va perdiendo potencia.

Ophelia y los fuegos de Galicia

El centro de Vigo se veía recientemente amenazado por el fuego. Hasta el momento ya van cuatro víctimas mortales en Galicia y veintisiete en Portugal y cuantiosas pérdidas materiales debidas al fuego que se ha declarado en Galicia. Especialmente castigadas han sido las zonas rurales del parque Nacional Peneda-Gerés, Orense y Pontevedra. Y Ophelia tiene parte de culpa. Hace apenas unas horas, el servicio meteorológico informaba de que el huracán está marchando lentamente, perdiendo fuerza, hacia el norte. Pero este debilitamiento no ha impedido que se registraran rachas de entre 60 y 80 kilómetros por hora. El viento está ayudando a la extensión del fuego, que se acerca peligrosamente a los núcleos urbanos.

Por el momento las precipitaciones asociadas a la tormenta tropical son escasas. Fuentes de Meteogalicia han explicado que hay previsión de que toda la jornada esté acompañada de una lluvia ligera en A Coruña y Pontevedra. Esto, sin embargo, es un escaso alivio tras las rachas de hasta 140 Km/h vividas a lo largo de estos dos días, lo que ha dificultado enormemente la extinción del fuego. Ahora las esperanzas están puestas en un frente que afectará a toda la comunidad gallega y hará que empiece a llover en Lugo y Ourense con precipitaciones de mayor intensidad. Este no llegará hasta esta madrugada.

Una tormenta tropical de categoría 3

El viernes pasado, el Servicio Meteorológico de Irlanda (Met Éireann) alertaba de la presencia de una tormenta tropical originada en el Océano Atlántico. Esta alcanzó rápidamente la categoría 1 mientras se acercaba a la costa oeste peninsular. A estas alturas, a medida que ha ido tocando tierra, ha alcanzado la categoría 3, con vientos sostenidos de más de 185 Km/h. Este fenómeno ha garantizado la presencia de marejadas y fuertes lluvias, aunque estas están sintiéndose en estos momentos, menos graves de lo que se temía.

Por el momento, el sistema parece debilitarse a medida que se va internando en el mar, donde las temperaturas más frías comienzan a hacer mella en su potencial. Sin embargo, Ophelia todavía podría traer desagradables sorpresas ya que estamos ante un huracán difícil de seguir, tal y como anuncian lo expertos. Aunque el ciclón ha pasado lejos del cuadrante noroeste peninsular, las fuertes rachas de viento en la provincia de A Coruña, el norte de Lugo y en el oeste de la Cordillera Cantábrica han sido especialmente negativas.

En todas estas zonas la AEMET ha decretado el aviso amarillo ante posibles ráfagas de hasta 80km/h. La aparición de estos vientos, unido a la presencia de las llamas, cuyo origen, afirman las autoridades, tiene un alto componente intencional, y la escasa precipitación (para el potencial que tienen las tormentas tropicales), ha sido una combinación funesta para Galicia que actualmente sigue en llamas y luchando por acabar con el fuego que la está consumiendo.