El fin de una era y de un sensor revolucionario que nunca tuvo cabida en la época actual de los videojuegos. Microsoft ha decidido dejar de fabricar el sensor Kinect, que durante el lanzamiento de la Xbox One venía integrado, pero que meses después se convirtió en un accesorio opcional para reducir el precio de la consola e intentar competir con la **Playstation 4.

La compañía envió un comunicado a Co.Design explicando que después de vender 35 millones de unidades dejará de fabricarlo, aunque seguirá dando soporte a consumidores que lo sigan usando.

Kinect nunca tuvo verdadero éxito dentro del mundo de los videojuegos pero es una tecnología bastante impresionante que ha sido usada en otros ámbitos, desde efectos visuales en conciertos, medicina hasta la investigación de los efectos de la demencia.