La Organización para la Investigación Espacial de la India (ISRO, por sus siglas en inglés) está realizando una serie de "pruebas cruciales" de cara a la segunda misión del país a la Luna, según informa Nature. Con un limitado presupuesto de 93 millones de dólares, India quiere continuar con el éxito del programa Chandrayaan, que le convirtió en 2008 en la cuarta potencia en alcanzar nuestro satélite natural, solo por detrás de Estados Unidos, la antigua Unión Soviética y la Agencia Espacial Europea.

La nueva misión de la India, que recibiría el nombre de Chandrayaan-2, tendría como principal objetivo preparar una posible colonización lunar por parte del ser humano. La iniciativa pretende estudiar en detalle el ambiente del satélite, en especial el polvo lunar que flota como consecuencia del viento solar y la radiación ultravioleta, ante la falta de una capa protectora como la atmósfera terrestre. Si finalmente a corto o medio plazo se decide impulsar una colonia en la Luna, las partículas de polvo que levitan sobre la superficie se convertirían en un auténtico desafío, por lo que la misión de la India llega como anillo al dedo.

Tanto la sonda que orbitaría alrededor de la Luna como la nave que se depositara en la superficie contarían con un instrumento científico, denominado en inglés Radio Anatomy of Moon Bound Hypersensitive ionosphere and Atmosphere (RAMBHA), que analizaría la densidad del plasma. Chandrayaan-2 también contará con otra serie de instrumentos para comprender el ambiente de la Luna y su evolución histórica, realizando por primera vez mediciones termales en las regiones cercanas a los polos.

A diferencia de su primera misión, la India busca depositar una nave en la superficie de la Luna, lo que supondría un verdadero hito para el país asiático. De momento, la organización ISRO tiene que completar las evaluaciones finales para dar luz verde definitiva a esta misión con la que quiere volver a la Luna. Tal vez en un futuro sus investigaciones nos permitan regresar y establecer de forma definitiva una colonia en el satélite, como ya valoran científicos de otras agencias espaciales como la NASA y la ESA.