El escándalo sobre las acusaciones de acoso sexual y, más tarde, hasta de violación para Harvey Weinstein, uno de los productores de cine de Hollywood más famosos, estalló de veras el pasado 5 de octubre, cuando las periodistas Jodi Kantor y Megan Twohey publicaron la noticia en The New York Times. Pero esto no fue más que el pistoletazo de salida para que la comunidad cinematográfica, los ciudadanos de Estados Unidos y los del resto del mundo pudiesen echarse las manos a la cabeza públicamente y mostrar a todos su indignación. Porque resulta imposible desmentir que el comportamiento de Weinstein era bien conocido en su entorno, a la vista de las distintas referencias que a él se habían hecho en declaraciones, series de televisión y otros ámbitos.

Para empezar, la cantautora y actriz Courtney Love (Man on the Moon) ya avisó hace doce años del acoso en unas declaraciones durante el evento de presentación del especial televisivo Comedy Central Roast of Pamela Anderson (Joel Gallen, 2005) en Los Ángeles: “Me van a demandar por difamación como diga esto pero… si Harvey Weinstein te invita a una fiesta privada en el Four Seasons, no vayas”, dijo al preguntarle qué consejo daría a las jóvenes que atracan en Hollywood para intentar labrarse una carrera en el cine. Y tras el comienzo de tan comprensible alboroto y de que se aludiese a sus palabras, Love tiuteó hace tres días lo que sigue: “Aunque nunca fui una de sus víctimas, fui eternamente vetada por la CAA”, es decir, la Creative Artists Agency, la agencia más importante de cazatalentos en Hollywood.

La contestación de Love, a la vista de lo que le sucedió después por lo que dijo, puede tomarse como una triste ironía, rota ahora porque le están dando a Weinstein para el pelo. No obstante, no fue la única ocasión en que sus vergüenzas han asomado la nariz en público antes pues, en 2012, el capítulo “Kidnapped by Danger” (6x14) de la sitcom Rockefeller Plaza (Tina Fey, 2006-2013) bromeó sobre sus malos hábitos por boca del personaje de la excéntrica Jenna Maroney (Jane Krakowski). Cuando su compañero Tracy Jordan (ídem Morgan) trata de disuadirla de cargar contra quien ha parodiado una canción suya, ella le responde: “Oh, por favor… No le temo a nadie en el mundo del espectáculo. Rechacé ofertas sexuales de Harvey Weinstein en nada menos que tres ocasiones… En cinco”.

Y volvió a hacerlo en el episodio “Florida” (7x10) del mismo año, al intentar convencer Jenna y Tracy al arruinado Kenneth Parcell (Jack McBrayer) de que firme una declaración jurada de que nunca han presenciado ni han formado parte de cualquier conducta inapropiada en el equipo del programa The Girlie Show, de modo que se impida que la demanda usual de su ex novia Hazel Wassername (Kristen Schaal) por, oh, vaya, maltrato y acoso sexual prospere: “Sé cómo los antiguos amores pueden controlarte mucho después de haberse ido”, le dice Jenna empáticamente. “De alguna manera, todavía estoy atrapada bajo un desmayado Harvey Weinstein, y es Acción de Gracias”.

Por último, cuando Seth MacFarlane (Padre de familia) y Emma Stone (Birdman, La La Land) presentaron las nominaciones a los Oscar de 2013 en enero de ese año, él remató la faena de enumerar los nombres de las candidatas al premio a la Mejor Actriz de Reparto con este chiste malicioso: “Felicidades; cinco mujeres ya no tendrán que fingir que se sienten atraídas por Harvey Weinstein”. Ante esto, uno podría suponer que MacFarlane sencillamente se quería burlar con un ambiguo sarcasmo de lo que se había convertido en un secreto a voces para Hollywood, y la verdad era que había algo más consciente en su broma:

“En 2011, mi amiga y colega Jessica Barth, con quien trabajé en las películas de Ted, me contó en confidencia su encuentro con Harvey Weinstein y sus intentos de abordarla”, ha explicado en Twitter. “Valerosamente, ella ha salido a hablar. Con esto en mente, cuando presenté los Oscar en 2013, no pude resistir la oportunidad de lanzar un derechazo en su dirección [la de Weinstein]. No se equivoquen, esto provino del odio y el desprecio. No hay nada más aberrante que el indefendible abuso de poder. Respeto y aplaudo a mi amiga Jessica y a quienes han compartido sus historias por su decisión de salir adelante, y por ser campeonas de la verdad”. Mejor hubiera sido que las víctimas se sintiesen arropadas mucho antes de este bienvenido jaleo para denunciarlo, pero siempre es buena hora de pararle los pies a un depredador sexual como Harvey Weinstein.