El vehículo eléctrico es, indudablemente, el futuro del automovilismo. Ayer mismo Volkswagen anunció una fuerte inversión en baterías y desarrollo de vehículo eléctrico, fijando como fecha límite el año 2030. Pero no es el único: Mercedes, Tesla, Renault, BMW, Audi y Ford son algunos de los fabricantes de primer nivel que también están impulsando —en mayor o menor medida— esta carrera de electrones.

Pero, de forma paralela a este impulso, los fabricantes de automóviles también están girando la cabeza al eléctrico (o híbrido) en el mundo de la competición. Ayer mismo, Mercedes-Benz AMG desveló Project ONE, un vehículo de alto rendimiento que monta un motor de estructura y dinámica similar a los V6 híbridos turboalimentados que la Formula 1 emplea desde el año 2014. Honda, uno de los mayores motoristas y exponentes en el motorsport, también hizo lo propio con el NSX, impulsado por un motor V6 biturbo y un set de motores eléctricos. Y McLaren, con su P1 (la joya de la corona), también apuesta por la motorización híbrida en los coches deportivos de calle.

El interés va mucho más allá para algunos fabricantes. Toto Wolff anunció en 2018 que el área deportiva de Mercedes-Benz abandonaría el campeonato del DTM —donde los de Stuttgart son uno de los grandes referentes— en favor de la Formula E. Una apuesta de futuro que se complementa con la progresiva electrificación de la Formula 1, que desde 2014 monta complejas unidades de potencia con sistemas de recuperación de energía y motores eléctricos.

Audi también siguió esa estela, y en 2018 apostará por la Formula E a través del equipo Abt, al cual ya ha apoyado estructural y económicamente durante los últimos años. La compañía ha estado muy cerca de esta categoría casi desde sus comienzos, pero no será hasta 2018 cuando su apuesta sea 100% formalizada y el nombre "Audi" aparezca en los rótulos de televisión.

Ese pivotaje progresivo hacia las competiciones eléctricas es, en realidad, mucho más importante para la industria automovilística de lo que puede parecer. El motorsport ha sido siempre el árbol que nutre a los vehículos de calle. Muchos de los sistemas que los conductores disfrutan cada día tuvieron su origen en competiciones deportivas de alto nivel. Por lo tanto, que los mayores fabricantes del mundo miren hacia el eléctrico de competición es, sin duda, un gran estímulo que incrementará y acelerará el desarrollo de tecnologías eléctricas e híbridas. Y muchas de ellas, tarde o temprano, acabarán llegando a los vehículos de calle.

La apuesta por el motorsport eléctrico es también un excelente ejercicio de normalización y acercamiento a las masas, que aún desconocen las propiedades de un vehículo impulsado por electrones. Vehículos de alta gama como el McLaren P1 o el Project ONE de Mercedes-Benz AMG también colaboran a esta causa, pues demuestran que los vehículos más codiciados del sector no tienen por qué llevar el clásico motor de combustión atmosférico.