La idea de Uber de lograr flotas de coches autónomos, es decir, sin conductor, podría pasar de moda en apenas unos segundos. Algunos quieren ir aún más lejos y elevar el negocio del transporte en las ciudades a un nuevo nivel. Concretamente por el cielo de las grandes ciudades con sus taxis voladores.

Es un proyecto ambicioso, no cabe duda, por lo que para ello, el equipo de Lilium lleva trabajando desde 2014 con el objetivo de crear un prototipo viable y operativo. Tras una primera ronda de financiación en 2016 de algo más de 10 millones de dólares, consiguieron poner su primer taxi en el cielo de Alemania en abril de este mismo año. Seguido a esta prueba, la nueva financiación no se ha hecho mucho de rogar y ahora Lilium ha conseguido cerrar una ronda Serie B de 90 millones de dólares de manos de algunos de los inversores más influyentes a nivel europeo y mundial. Concretamente de la china Tencent, Atomico (creada por el fundador de Skype), Obvious Ventures (inversores de Twitter) y un grupo de entidades financieras.

La idea de Lilium, de origen alemán, es crear flotas de "coches voladores" que den la posibilidad a todo el mundo para que "pueda volar en cualquier lugar y en cualquier momento". Con un funcionamiento similar a la tecnología dron, estos vehículos compactos cuentan con chorros a presión en la parte inferior capaces de hacer despegar de forma vertical.

Como era de esperar, esto no deja de ser un prototipo que tardará un tiempo en convertirse una realidad. En un comunicado, Lilium explica que "podrían realizar viajes de hasta 300 kilómetros en sólo una hora y a un precio similar al del transporte terrestre". Sólo quedaría resolver el complejo punto de la legislación vigente respecto al transporte aéreo dentro de las ciudades y que tantos problemas ha estado gestando hasta ahora de la mano de la versión pequeña de estos transportes: los drones.

Si el cambio del taxi tradicional al modelo Uber está siendo una tortura, especialmente en Europa, la inminente llegada de los coches autónomos ya es un quebradero de cabeza, ¿Cómo reaccionaran las diferentes normativas ante una oleada de taxis voladores? Lamentablemente, la financiación no puede arreglar ese dilema y, aunque la tecnología esté creada, se avecinan largas sesiones de diálogo en las que la seguridad y la planificación de las ciudades serán los temas a debate más populares.

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