Sabido es por sus seguidores que el director neoyorkino de ascendencia italiana Martin Scorsese ha tenido algunos actores tetiche a lo largo de su dilatada carrera. El primero, sin discusión, fue Robert De Niro, con el que ha trabajado en ocho largometrajes desde 1973 y a los que habrá que añadir The Irishman, cuyo rodaje se está desarrollando ahora mismo, que previsiblemente se estrenará en 2018 y en la que también actúan Harvey Keitel y Joe Pesci, quienes a su vez han colaborado con el realizador en otras cuatro y dos ocasiones respectivamente.

Pero su mayor socio de los últimos tiempos ha sido, qué duda cabe, el californiano Leonardo DiCaprio, protagonista de cinco de sus filmes desde Gangs of New York (2002), al que le siguieron El aviador (2004), Infiltrados (2006), Shutter Island (2010) y El lobo de Wall Street (2013). Y no se van a quedar ahí, pues hace poco se ha anunciado que el actor ganador de un Oscar por El renacido (Alejandro González Iñárritu, 2015) interpretará para Scorsese a Theodore Roosevelt, el vigésimo sexto presidente de Estados Unidos, en un biopic de la Paramount que llevará su nombre y cuyo guion se ha encargado al neófito Scott Bloom.

El primer Roosevelt, primo en quinto grado ese otro presidente que fue Franklin Delano Roosevelt y que además se casó con una sobrina suya, estuvo en el cargo entre 1901 y 1909, desde que su predecesor, William McKinley, fuera asesinado a tiros por el anarquista Leon Czolgosz en el Templo de la Música de la Exposición Panamericana de la ciudad neoyorkina de Buffalo, donde iba a dar un discurso sobre comercio exterior. Roosevelt pasó a ser de este modo el presidente más joven de la historia del país, y el primero que no había empuñado un arma en la guerra civil que enfrentó al Norte y al Sur entre 1861 y 1865, bañando buena parte de Norteamérica de sangre.

leonardo dicaprio roosevelt
Teddy Roosevelt -
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Su política interna se basó en lo que él llamaba el Square Deal, “un acuerdo justo y honesto” para favorecer a la clase media, mejorar las condiciones de los obreros, controlar a las grandes compañías regulando la competencia para que no se desmandaran, proteger a los consumidores, estableciendo medidas para la salubridad en la alimentación y para las etiquetas de los medicamentos, y conservar los recursos naturales. Su política exterior, en cambio, fue la del Gran Garrote, es decir, aquella en la que se negocia siempre con los adversarios pero sugiriendo para presionarles la posibilidad firme de la violencia, que puso en práctica en América Latina, y cuya expresión tomó de un proverbio de África occidental: “Habla suavemente y lleva un gran garrote; así llegarás lejos”.

Apoyó construir el Canal de Panamá con la firma del Tratado Hay-Bunau Varilla; para demostrar al resto de países el poderío estadounidense, mandó a la Gran Flota Blanca a circunnavegar el mundo; y le otorgaron el Premio Nobel de la Paz en diciembre de 1906 por su negociación para el fin de la guerra imperialista entre rusos y japoneses. Y se embarcó en safaris africanos y expediciones en Sudamérica, donde un río lleva su nombre: el Roosevelt amazónico, situado en Brasil.

Por su gran personalidad, su activismo progresista, su lucha contra los corruptos y sus facetas como escritor y guardián del medio ambiente, que hizo lo posible por impedir la explotación comercial de millones de hectáreas de terreno virgen, y pese a que con él empezó el imperialismo yanqui, el de las injerencias en otros países, los historiadores han llegado a considerarle uno de los mejores Presidentes que ha votado la ciudadanía de Estados Unidos, por lo que resulta del todo comprensible que Martin Scorsese quiera contar su historia y que Leonardo DiCaprio, activista ambiental para más señas, se le una para encarnarle.