El Gobierno de México quiere que sus alumnos reciban una educación del siglo XXI. En uno de los países con peores calificaciones a nivel mundial, la reforma educativa del presidente Enrique Peña Nieto pretende cambiar el modelo centrado en la memorización por el desarrollo de las habilidades. La Secretaría de Educación Pública (SEP) ha descrito el proceso como "aprender a aprender" y con estos cambios, las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) tendrán cada vez un papel más relevante en la educación de los mexicanos.

El principal reto consiste en llegar a todas las escuelas en el país con el sistema educativo más grande de Iberoamérica. "Estados Unidos tiene tres veces la población de México y cuentan con 155.000 instituciones escolares. México, con unos 120 millones de habitantes, tiene 270.000 instituciones. Hay una gran dispersión de todas las escuelas y los recursos que reciben están pulverizados", explica Alejandro Almazán, director de la fundación ÚNETE dedicada a mejorar la calidad de la educación en México a través de la tecnología.

Estos retos deberán ser afrontados por las autoridades aunque la iniciativa privada está llevando a cabo algunos proyectos para fomentar el uso de la tecnología en las escuelas de la República. Google.org cuenta con un plan de inclusión tecnológica en nueve países distintos de América Latina, Asia y África, con el objetivo de la falta de penetración a internet no afecte a la educación. En México, el la organización de Google ha iniciado un proyecto para traer herramientas tecnológicas a 59 escuelas de diez estados como Estado de México, Sinaloa, Jalisco y Campeche. El programa contará con una inversión de 1.2 millones de dólares para que los equipos se implementen en las escuelas durante este ciclo escolar.

La alianza entre el gigante de internet y la organización estadounidense Learning Equality traerá a las escuelas la plataforma Kolibri, la cual puede funcionar sin conexión a internet. El brazo ejecutor del programa es la organización Únete, la cual capacitará a los maestros para que sepan utilizar las herramientas donadas por Google. "Cuando tienes proyecto de inclusión, el énfasis importante está en el maestro, no en la tecnología. No sirve de mucho que tu como docente tengas acceso a una laptop potente si no sabes cómo usarla", explicó en entrevista con Hipertextual Alejandro Almazán. Únete pondrá en práctica una capacitación individualizada durante todo el año para acompañar a los maestros en su aprendizaje tecnológico.

La organización sin ánimo de lucro ha apostado desde su fundación hace 18 años en la capacitación de los maestros para lograr la inmersión tecnológica en el sistema educativo. Además del proyecto de Google, Únete centra sus operaciones en ofrecer salas con computadores para que los niños trabajen en equipo. Este modelo ha llegado al 49% de los municipios y al 12% de toda la matrícula pública de educación básica en México. En total, 2.6 millones de alumnos por ciclo escolar han tenido acceso a estas salas proporcionadas por la organización.

El mejor método, y el más difícil de aplicar

El director general, Alejandro Almazán, destaca que cada persona tiene una forma diferente de aprender, y la tecnología da más margen de maniobra para individualizar el proceso de aprendizaje. Además de generar dinámicas que promueven la investigación y el trabajo en equipo, Almazán añadió:

La tecnología funciona como un catalizador que empodera a los alumnos de manera creativa. Si te anclas solo en un libro, suena más cuesta arriba. En la mayoría de los casos, la tecnología fortalece el aprendizaje y desarrollan las habilidades del siglo XXI.

A pesar de las ventajas de la inclusión tecnológica, todavía quedan muchos aspectos por mejorar para conseguir que la tecnología sea una herramienta común en los centros educativos. México cuenta con unos 70 millones de usuarios de internet, lo que supone una penetración del 63%. Iniciativas como México Conectado pretende llevar red móvil a lugares poco accesibles o rurales, pero la falta de recursos dificulta que estos proyectos lleguen a todo el país.

Sin embargo, Únete sigue poniendo énfasis en los maestros y su director general afirmó que "de nada sirve contratar a gente si no involucramos al docente. Nosotros nos vamos a ir y a partir de ahí todo gira en torno al maestro y en cómo sepa utilizar la tecnología. Es posible impactar en los niños cuando estimulas al docente y este pasa por una curva de aprendizaje pero, claro, eso tiene su grado de dificultad".

El promedio de edad de los maestros mexicanos es de 42 años, lo que les convierte en migrantes digitales, a diferencia de los alumnos, los cuáles han nacido en un contexto tecnológico. Por primera vez, explica Almazán, los alumnos tienen más habilidades que los docentes en este ámbito, y muchos profesores se ven obligados a cambiar sus métodos de enseñanza y a integrar la tecnología. El reto es hacer que el docente se sienta cómodo utilizando las herramientas y que promueva el uso de las TIC de una manera adecuada.

En escuelas de algunos lugares de México donde no cuentan con red eléctrica, este tipo de proyectos parecen difíciles de alcanzar. La tecnología puede ser un gran aliado de la educación, pero los recursos actuales dificultan el acceso a las herramientas o a internet. Además, la capacitación de algunos alumnos pero, sobre todo, de los maestros, complica todavía más un futuro en el que la tecnología forme parte del sistema educativo en México. Las dificultades son muchas pero, hasta la fecha, proyectos como el de Google y Únete podría ser utilizado como prueba de las ventajas de la inclusión tecnológicas en las escuelas.