Tiene 26 años, biólogo y programador con grandes estudios incluyendo un máster en Harvard, de una familia acomodada de Chicago. James Damore decidió crear un manifiesto y circularlo internamente en la empresa para la que trabajaba, Google. No se imaginaría que pocos días más tarde se vería a si mismo sin trabajo y causante de uno de los mayores escándalos del ecosistema tecnológico mundial.

Esta es la historia de como un joven genio contaminó la frágil discusión de la diversidad en Silicon Valley, el lugar donde sucede la mayor cantidad de innovación en el planeta pero donde las mujeres y las minorías siguen sin tener participación o representación suficiente.

“La cámara de eco de Google”

Damore, durante un viaje a China de 12 horas, decidió sacar su portátil de la mochila y ponerse a escribir. Lo complementó con estudios, gráficas y datos, le puso de nombre Google’s Ideological Echo Chamber y lo compartió en un grupo de discusión interno. Según el propio autor, la idea era mostrar cómo la compañía había perdido el camino a la hora de poner la diversidad como una de sus prioridades corporativas.

El memorándum interno empezó a circular entre empleados en julio de 2017 pero el 5 de agosto fue filtrado a Gizmodo quien lo publicó en su totalidad causando fuertes críticas y defensas en redes sociales y otros foros públicos. Tres días más tarde Damore fue despedido.

El manifiesto explica que la apertura de Google a la diversidad está sostenida por prejuicios políticos tan arraigados que no se puede si quiera cuestionar ciertas reglas, tanto así que, aquellos que no estaban de acuerdo, son silenciados por altos cargos. Damore reconoce la existencia de discriminación en el sector tecnológico pero también considera que culpar a la opresión como motivo por el cual hay menos mujeres que hombres en puestos técnicos o de dirección es incorrecto y que decirlo es un posicionamiento extremista.

Aquí es donde empieza el problema. Damore asegura en su manifiesto que se debe, al menos en parte, a supuestas diferencias biológicas entre hombres y mujeres. Según explica, las mujeres supuestamente tienen más interés en personas que en cosas, mejores habilidades sociales, son más propensas a altos niveles de ansiedad y tienen menos tolerancia al stress. De ahí el motivo por el cual encontramos menos ingenieros, programadores, jefes de proyecto o directivos mujeres.

Para sustentar tales argumentos el autor recurrió a datos y estudios. El problema es que lo hizo al revés: primero llegó a una conclusión y después buscó gráficos, supuesta evidencia y puntos de vista científicos que se acomodaban a sus alegatos.

Datos para manipular en épocas de las fake news

Damore aplicó una técnica que vemos cada vez más a menudo en medios de comunicación que defienden políticas extremistas y buscan generar polarización social: la manipulación conveniente de datos verdaderos para crear noticias falsas.

Aunque es verdad que la psicología lleva décadas intentando descifrar las diferencias entre hombres y mujeres también es cierto que no termina de haber resultados determinantes. Todos son, sobre todo, ambiguos. Así mismo es importante entender que a lo largo del tiempo se han publicado muchas investigaciones con rasgos ideológicos profundos.

De hecho hay una buena carga de estudios que explican cómo, durante décadas, se han realizado investigaciones sesgadas en que las mujeres no son representadas de forma apropiada.

En su manifiesto, Damore cita un estudio de 2008 publicado por un sicólogo llamado David Schmitt de la Universidad Bradley en Illinois, Estados Unidos llamado “¿Por qué un hombre no puede ser más como una mujer? Diferencias entre cinco grandes personalidades a través de 55 culturas”. El estudio muestra diferencias en interés y tolerancia antes descritos pero no es capaz de explicar el grado en que esas diferencias se manifiestan o qué la causa.

La realidad es que las personas somos sumamente distintas y nuestros comportamientos son influenciados por una cantidad de elementos internos y externos tan grande que agrupar e intentar diferenciar a grupos de población por en base a su género, únicamente desde un punto de vista biológico es injusto, inexacto y corto de vista.

Pero Damore lo hace una y otra vez a lo largo del manifiesto.

El daño hacia las mujeres

Plantear diferencias entre hombres y mujeres para justificar la razón por la cual Silicon Valley no ejerce igualdad entre hombres y mujeres, usando interpretaciones sesgadas de estudios científicos plantea un golpe duro a los esfuerzos de diversidad que algunas empresas como Google están intentando potenciar.

Una de las opiniones más respetadas en relación al daño que el manifiesto machista de James Damore ha causado viene por parte de Susan Wojcicki, CEO de YouTube, quien publicó un comunicado el pasado 9 de agosto. Entre otras cosas, dice:

Ayer, después de ver las noticias, mi hija me preguntó: “¿Mamá es cierto que hay razones biológicas por las cuales hay menos mujeres en la tecnología y puestos directivos?”

La pregunta, hecha de forma abierta, de forma secreta o en la mente de alguna persona ha estado presente a lo largo de toda mi carrera en la tecnología. Aunque he tenido la fortuna de trabajar en una compañía donde he recibido mucho apoyo de parte de líderes como Larry Page, Sergey Brin, Eric Schmidt o Jonathan Rosenberg y mentores como bill Campbell, mi experiencia con la industria tecnológica es que la pregunta lo contamina todo.

Una y otra vez me he visto enfrentada a la pregunta. Mis habilidades y mi compromiso al trabajo ha sido cuestionado. He sido apartada de eventos clave en la industria y algunos encuentros sociales. He tenido reuniones con líderes que le prestan más atención a colegas hombres. Mis comentarios han sido interrumpidos de forma frecuente y mis ideas ignoradas, hasta que algún hombre la repitió. No importa cuantas veces esto ha sucedido, siempre duele.

Cuando vi el memo que circuló la semana pasada, una vez más sentí ese dolor y empalicé con otros que lo sintieron. Recordé a todas las mujeres en Google, quienes ahora se están enfrentando a una discusión muy pública sobre sus habilidades, causada por uno de sus compañeros de trabajo. Recordé a las mujeres en el campo tecnológico que ya están siendo víctimas de prejuicios que prevalecen en nuestra industria.

He recordado como la brecha de géneros se mantiene en la industria tecnológica mientras que en otras industrias científicas, de ingeniería o de matemáticas se está reduciendo. En cómo hemos trabajado muy duro para reducir la tendencia sexista y como esto es otra noticia negativa a las mujeres que les gustaría entrar en el campo de la tecnología.

Algunos de los que están respondiendo al manifiesto tratan de defender su autoría bajo la dimensión de la libertad de expresión. Google es una compañía que a lo largo de los años ha apoyado el derecho de sus empleados de expresarse y publicar sus opiniones. Pero aunque tengas ese derecho no significa que las compañías no deben de tomar acción cuando las mujeres están sujetas a comentarios que perpetúan estereotipos negativos sobre ellas basados en su género.

El fin de semana Damore hizo un AMA en Reddit en la búsqueda de lavar su imagen y servir a su base de fanáticos, a quienes les contestó preguntas. Con el paso de los minutos a Damore se le vieron las costuras, no pudo evitarlo. Por ejemplo, en algún punto se fue en contra la organización Girls Who Code, escribiendo verdaderas burradas como que es un programa donde usan la narrativa que las mujeres son víctimas.

El daño, de hecho, no solo es a las mujeres. Cualquier discurso, por poco extremo que parezca, donde se favorezca algún tipo de discriminación, se torna generalista con el tiempo. Durante ese mismo AMA, Damore aseguró que “las minorías” suelen tener trato preferencial durante el proceso de selección en Google.

AMA Reddit

Entonces el discurso cambia. Ya no se trata solo de las mujeres a la hora de implantar políticas de diversidad en Google, ahora también es contra las minorías, así, en general.

Damore, arropado por la derecha extrema estadounidense

Hay un grupo de personas que está muy contento con el manifiesto publicado por Damore y su posterior despido de Google: la derecha extrema estadounidense, a quienes les viene muy bien el discurso que los hombres son superiores a las mujeres en ciertos campos, ciertas actividades y puestos de poder.

De hecho Una de las primeras entrevistas que el ex-empleado de Google aceptó después de salir de Google fue con Jordan Peterson, un profesor de psicología de la Universidad de Toronto, bastante conocido por sus puntos de vista antitransgénero. La entrevista duró 50 minutos y al momento de la publicación de este articulo tiene casi 400 mil visualizaciones:

No es el único personaje prominente del alt-right que ha apoyado a Damore. Días atrás cambió su foto de perfil, donde muestra una camiseta con el logo de Google modificado para que se lea Goolag, relación al Gulag, quienes que dirigían el sistema penal de campos de trabajos forzados y otras funciones de policía en la Unión Soviética.

Bueno, la foto fue hecha por Peter Duke, conocido como el Annie Leibovitz de la extrema derecha. Por otro lado Cuck Johnson, uno de los nombres más prominentes del alt-right ha creado una campaña de crowdfunding a favor de Damore. Al momento de publicar este artículo ya ha recaudado casi 50 mil dólares.

Campaña de crowdfunding

En una entrevista con CNBC, Damore no terminó de contestar si tiene relaciones o no con el alt-right. Un día después, durante una entrevista con CNN, cambió el discurso y dijo que definitivamente no tiene relación alguna.

15 minutos de fama

James Damore no ha tardado en encontrar sus 15 minutos de fama con su manifiesto viralizado, y ya despedido de Google. Medios de clara tendencia de extrema derecha han hecho todo lo posible por levantar su perfil, después de todo es un genio de apenas 26 años, que ha estudiado en el MIT y Harvard. Es un ícono en potencia para un grupo que se está fortaleciendo cada vez más desde que Trump llegó a la casa blanca.

Damore puede ser encontrado en Twitter bajo el usuario @Fired4Truth. También activado su web bajo el dominio firedfortruth.com (despedido por decir la verdad) donde intenta hacer un lavado de cara de su imagen, pero no pierde el tiempo intentando capitalizar tráfico publicando el manifiesto original.

Su cuenta de Twitter es básicamente avisos continuos de las entrevistas que está haciendo a diferentes medios, casualmente muchos de ellos identificados con la derecha o la extrema derecha de Estados Unidos, además de algunos retweets con reivindicaciones de el supuesto maltrato de monopolios tecnológicos a sectores conservadores.

El destape del sector conservador tecnológico

La aparición de James Damore y su manifiesto no solo ha sido un momento conveniente para el alt-right estadounidense, también ha sido un punto de inflexión para el sector conservador tecnológico que considera que, efectivamente, los hombres son superiores a las mujeres y estas no tienen lugar en ambientes tecnológicos.

Es un sector que ha permanecido en silencio en recientes años, pero con la aparición del manifiesto machista han encontrado un apoyo importantísimo para reflotar sus opiniones, reforzar ideas sexistas y, al menos, poner en duda los inmensos esfuerzos de igualdad y diversidad en el ecosistema tecnológico.

Nada sucede en un vacío, y las conversaciones, antes ocultas, sobre la falsa superioridad del género masculino irán en aumento apoyadas por este tipo de situaciones poco afortunadas.

El pasado domingo el CEO de Google tuvo que cancelar una reunión donde se dirigiría a los 60 mil miembros de la compañía, después de que varios empleados expresaron miedo a represalias y acoso. Resulta que webs afiliadas con el alt-right publicaron nombres de personas que estuvieron en contra del manifiesto machista en foros internos de la compañía.

¿Acoso por no apoyar un manifiesto machista? Eso sí que es un atentado a la libertad de expresión, del cual no se habla lo suficiente.