Nos encontramos a la espera de la resolución final del Tribunal de Justicia de la Unión Europea sobre el caso de Uber en España. Este tiene la misión de determinar si la compañía está enfocada al sector del transporte o si, por el contrario, es una compañía perteneciente a la sociedad de la información. El hecho de determinar esta identidad supondría que la compañía tendría que regirse por la normativa vigente para su actividad en las diferentes geografías que cuenta con delegaciones. Ni que decir tiene que la normativa que apela a la sociedad de la información es mucho más laxa que la del transporte. Y en este contexto, el primer varapalo llegó en mayo cuando el Abogado General del TJUE, Maciej Szpunar, hizo un adelanto no vinculante de lo que está por venir: Uber es una empresa del sector del transporte aunque sí es cierto que cuenta con características especiales.

Ahora, y en otro contexto que no afecta a España, Spuznar ha vuelto a pronunciarse al respecto de Uber. Con un carácter de nuevo no vinculante, pero que suele ser determinante, el Abogado ha confirmado que reconoce la plena capacidad de cada gobierno de los Estados miembros para sancionar a
Uber, o compañías del sector, independientemente de si los Estados notificaron previamente a Bruselas o no un proyecto de ley para adaptar todo aquello que regula los productos y servicios de la sociedad de la información. Este dato, podría tener grandes consecuencias en los diferentes países de la Unión Europea y especialmente en España, donde más intensa está siendo la lucha.

Pero también en Francia. Spuznar añade otra conclusión a su nuevo texto después de que el Tribunal de Lille solicitase opinión al TJUE sobre un proceso abierto contra UberPop en Francia. Un caso similar al que presentó Élite Taxi en Barcelona. En este, caso UberPop pone en contacto a conductores no profesionales con viajeros. Para evitar esta circunstancia, Francia cambió su normativa sin previa notificación a Bruselas, elemento que Uber ha tomado como defensa de sus derechos pero que, según Spuznar, entra dentro de las libertades de los Estados miembros.

Ante esta situación, los portavoces de Uber confirman que son positivos:

"Esperamos la decisión del Tribunal de Justicia Europea a finales de este año. Este caso hace referencia a una ley francesa de 2014 y afecta exclusivamente a nuestro servicio entre particulares, uberPOP, cerrado en 2015. Actualmente Uber solo opera con conductores profesionales en Francia".

En cualquier caso, esto pertenece a una vida pasada de Uber. La compañía ya no opera en ningún país europeo con conductores que no sean profesionales, pero la imagen de la entidad se ve afectada por la cantidad de procesos legales abiertos.