Las capacidades utilitarias de los robots han sido pensadas y estudias en los últimos años, pero los robots pocas veces han sido pensados como seres capaces de crear y de sentir.

La estudiante de Diseño Informático en la Universidad de Edinburgo, Yuxi Liu, ha creado un robot autónomo capaz de "escuchar" estímulos como el sonido del viento, el mar o las voces humanas y a partir de ellos, generar poemas efímeros en la arena.

El robot se llama "Poeta en la costa" y su intención es plantear la posibilidad de que exista un tipo distinto de máquinas cuyo valor existe, a pesar de su utilidad.

En su disertación de tesis, Liu escribe:

El robot es capaz de tener experiencias multisensoriales y presenta una especie de sensibilidad poética. Tiene autonomía tal que su comportamiento no requiere la intervención humana. Como resultado, no requiere demostrar su valor para satisfacer las necesidades humanas.

En 2016 el Comité Mundial de Ética en la Ciencia y la Tecnología, un brazo de la Unesco, comenzó a discutir la importancia de hablar sobre el futuro legal de los robots y la posibilidad de que estos cuenten con derechos.

Mientras su inteligencia vaya en aumento, estos podrían desarrollar emociones y podrían llegar a ser capaces de ver los matices morales entre el bien y el mal. De acuerdo con el Comité "la creciente autonomía podría cambiar nuestra clasificación y lo que entendemos por 'seres' del mismo modo, o quizá más profundo, que lo hizo el movimiento en defensa de los derechos animales".