No es una moda demasiado nueva, sin embargo, el esnifar chocolate va dando coletazos en diversos medios a medida que aparece en este u aquel club. Y lo hace porque resulta curioso. ¿Una droga que no es una droga? A cualquiera le parecería extraño que algo que está en el fondo de su despensa pueda proporcionarle un subidón más propio de la cocaína. ¡Y de forma legal! Todo tiene su explicación, por supuesto. ¿Será peligroso meterse cacao por la nariz? Y, ¿de verdad produce lo que prometen?

Snocolate, esnifar chocolate

Ya van varios años que la cuestión se pasea por las redes sorprendiendo a la gente: en un momento dado a alguien se le ocurrió la idea de emplear el cacao puro como estimulante. Tampoco es que sea tan extraño. Ya en tiempos precolombinos, los mayas y aztecas utilizaban esta semilla como sustancia mágica, alimento propio de los dioses con una profunda carga sagrada. También se utilizaba como parte de algunos rituales. ¿La razón? El posible impacto que tiene las propiedades fisiológicas de nuestro cuerpo. Así que sólo era cuestión de tiempo que alguien rescatara esta antigua tradición para hacer negocio en tiempos modernos. Uno de los primeros empresarios en explotar el snocolate, de esnifar chocolate en inglés, fue Dominique Persoone. Este belga es un consumado chocolatero que vio una oportunidad sin explotar en esta práctica. Para ello diseñó un dispositivo, modificado a partir de las pequeñas catapultas del siglo XIX preparadas para consumir rapé.

esnifar chocolate

Su línea de chocolate esnifado ha abierto los ojos a nuevos emprendedores que han diseñado sus propios productos. Y así, poco a poco, los más ansiosos se han dado a esta nueva y extraña moda que promete llegar a lo más alto pero de forma legal. Esta es la premisa de la que parten los esnifadores de chocolate: sus efectos son muy parecidos a los de otros estimulantes, provocando euforia, bienestar y placer; pero de forma legal. Por otro lado, los "maestros chocolateros" como Dominique explican que, mientras la lengua es capaz de saborear sólo unos cinco sabores, la nariz puede disfrutar de más de mil millones de aromas. Aspectos gourmet aparte, el cacao ha de ser puro y se administra molido de manera que llegué a las mucosa nasal al ser esnifado. Es una manera (más que conocida) de poner en contacto sustancias externas con el torrente sanguíneo que se dirige al cerebro. Pero, ¿qué tiene el cacao de bueno?

La bebida de los dioses

Como decíamos, desde hace milenios, el cacao lleva utilizándose como bebida "especial", alimento de dioses, en rituales y fiestas de guardar. Las razones tienen su base en el propio cacao. Existen numerosos estudios que muestran los beneficios de esta sustancia: promueve la acción antioxidante, tiene poder cardioprtector, efectos antiinflamatorios... Las semillas también contienen tetrahidroisoquinolina, o THIQ, un alcaloide que actúa en varias rutas metabólicas humanas y que puede actuar de antidepresivo, de bloqueante adrenérgico y otras cuestiones fisiológicas. Las sustancias que aparecen en el cacao son las responsables, también, de ese supuesto subidón que proporciona el cacao en nuestra nariz. Cosas como la epicatequina es capaz de aumentar el torrente sanguíneo que inunda el cerebro o los músculos, reduciendo el cansancio.

chocolante caliente

También hay un cambio en el flujo de endorfinas, hormonas relacionadas con la euforia. Y así, varias cuestiones químicas afectan positivamente a nuestro cuerpo, proporcionando una sensación parecida a la de una droga. O esa es la teoría. Porque en realidad no hay evidencias científicas de que esto sea así. Pero claro, tampoco es necesario tener un estudio que confirme algunos hechos empíricos. Efectivamente, el cacao parece tener ciertos efectos en la percepción del dolor o, incluso, en la sensación de euforia. Pero ¿es capaz de "imitar" a una droga dura? Definitivamente no. Tal vez le estamos pidiendo demasiado al chocolate. En cualquier caso, es una experiencia curiosa y extraña. Pero, a ver, ¿podría resultar peligroso?

Un orificio de salida

Hasta el momento no hemos visto ningún tipo de mal en consumir cacao por la nariz: sus propiedades son buenas, en el mejor de los casos, o ninguna, en el peor. Además, no produce adicción (más o menos) por lo que parece que poco hay que temer de la práctica de esnifar chocolate. ¿No? Repasemos ahora la frase consumir "por la nariz". La nariz es una vía de entrada únicamente para el aire que respiramos. Para todo lo demás, está cerrada. Existen montones de cilios (pelitos) y sustancias (como el moco) para proteger esta vía de la entrada de posibles sustancias tóxicas o patógenos. El cacao no es una excepción. Cuando introducimos cacao por nuestras vías respiratorias el cuerpo lo detecta como una agresión. Y reacciona en consecuencia.

Los expertos, además, advierten que esto puede provocar daños en los tejidos de la nariz: ruptura de cilios, pérdida de tejidos, derrames y hemorragias... Incluso infecciones. Por tanto, aunque esnifar cacao no es comparable a esnifar, por ejemplo, cocaína, tampoco es que podamos decir que es bueno. A pesar de que el chocolate tiene propiedades positivas. Lo mejor, sinceramente, es consumirlo de la forma más tradicional: caliente y en taza. Lo más oscuro posible (evitando azúcar o, incluso, leche). Y probablemente recibamos un "chute" de endorfinas de una forma muy parecida pero sin necesidad de ensuciarnos la nariz.