A última hora de la noche de ayer, la multinacional farmacéutica Roche anunció que rompía el acuerdo suscrito con la biotecnológica española Oryzon Genomics para licenciar el fármaco experimental ORY-1001, que está siendo evaluado para el tratamiento de tumores sólidos como el cáncer de pulmón de células pequeñas y de algunos tipos de tumores hematológicos como la leucemia aguda. Según ha informado Oryzon, la medida tomada por Roche se debe a un cambio en las prioridades estratégicas de la farmacéutica y no a datos negativos en los ensayos clínicos realizados hasta ahora sobre la molécula. La multinacional suiza no ha explicado de momento las razones de la ruptura.

La decisión supone la ruptura del mayor contrato firmado hasta ahora en la historia de la biotecnología española, por el que Oryzon licenció dos familias de patentes a Roche por 21 millones de dólares (15 millones de euros) como pago inicial y que incluía diversos pagos por hitos clínicos que podrían haber superado los 500 millones de dólares si la molécula llegaba finalmente a buen puerto. La presentación del acuerdo, que tuvo lugar en la sede de la CEOE en abril de 2014, tuvo tal relevancia que incluso contó con la participación de Carmen Vela, Secretaria de Estado de Investigación, Desarrollo e Innovación, y de Regina Revilla, presidenta por aquel entonces de ASEBIO, la patronal española de biotecnología.

"Es un contratiempo, tenemos que llamar a las cosas por su nombre sin paños calientes y sin dramatismos", ha admitido Carlos Buesa durante una teleconferencia para explicar la noticia. El CEO de Oryzon Genomics ha señalado que la compañía biotecnológica recuperará los derechos de ORY-1001 una vez que Roche finalice un ensayo clínico sobre la seguridad y eficacia de la molécula en pacientes con cáncer de pulmón. Pese a la ruptura del acuerdo de licencia, el fármaco experimental "sigue manteniendo intacto su potencial", según Buesa, que ha afirmado que tienen "un conocimiento más desarrollado" sobre ORY-1001 y que están llevando a cabo una reorganización interna para que "no se produzca un retraso en su desarrollo clínico".

La biotecnológica española, que ha perdido casi un 25% en Bolsa tras conocerse la decisión, no tendrá que devolver los 21 millones de dólares (15 millones de euros) que recibió por parte de Roche tras la licencia de las dos familias de patentes. "Son cantidades no retornables del acuerdo y dinero ya ingresado por Oryzon", ha comentado Carlos Buesa durante la teleconferencia. El CEO de la compañía ha explicado que Oryzon Genomics cuenta en la actualidad con "más moléculas en desarrollo clínico" y "está mejor financiado", tras cerrar una ronda de ampliación de capital hace unos meses por 20 millones de dólares. La decisión "no tendrá efecto ni a corto ni a medio plazo en Oryzon, ni en la situación de caja ni en el balance", ha asegurado Buesa.

"Mantenemos una investigación puntera en una serie de dianas terapéuticas que generan mucho interés tanto en la academia como en la industria farmacéutica", ha defendido el CEO de Oryzon Genomics. ORY-1001, un fármaco experimental que inhibe de forma selectiva la Desmetilasa Específica de Lisinas-1 (LSD1), es un modulador epigenético que regula la expresión génica a través de la desmetilación de histonas, por lo que juega un papel clave en la regulación de procesos biológicos como la proliferación y diferenciación celular. Tras la decisión de Roche, la biotecnológica española recuperará los derechos de desarrollo y comercialización de la molécula, que ha generado un gran interés por los resultados preliminares para el tratamiento de diferentes tipos de cáncer. "La epigenética sigue siendo un campo de mucho interés en la medicina personalizada", ha enfatizado Buesa.