La Administración Nacional de Seguridad Nuclear (NNSA, en inglés) de Estados Unidos ha abierto una investigación por el transporte irregular de material nuclear realizado por el Laboratorio Nacional Los Álamos, donde se creó la bomba atómica. "Es absolutamente inaceptable", ha afirmado el general Frank Klotz, subsecretario de Energía para la Seguridad Nuclear y responsable de la NNSA. "Exijo a los contratistas que gestionan y operan nuestros laboratorios nacionales y plantas de producción que sigan de forma rigurosa los más altos estándares de protección y seguridad en la realización de este trabajo de vital importancia para nuestra seguridad nacional", ha añadido.

Según ha informado el Gobierno norteamericano en un comunicado, los investigadores no siguieron el protocolo oficial para trasladar "pequeñas cantidades de material nuclear especial" al Laboratorio Nacional Lawrence Livermore (California) y al Laboratorio Nacional Savannah River (Carolina del Sur) durante la semana pasada. Los envíos tendrían que haberse realizado utilizando servicios comerciales de carga terrestre, y de hecho el material nuclear fue envasado en contenedores especiales para esta forma de transporte.

Sin embargo, los documentos para el embarque fueron preparados para que las muestras fueran enviadas a través de servicios comerciales de carga aérea, un modo de transporte prohibido por la normativa federal de EEUU. Posteriormente el Laboratorio Nacional Los Álamos, situado en el estado de Nuevo México, envío el material nuclear a bordo de aviones comerciales de carga. Tras la recepción de los envíos en sus respectivos lugares de destino, los análisis de seguridad confirmaron que no había habido pérdida de material radiactivo ni contaminación.

El garrafal error cometido por la instalación donde se desarrolló la bomba atómica se une a una lista reciente de fallos, según los medios locales, que afectan a la seguridad en los procedimientos, sin que por el momento ninguna de las equivocaciones haya tenido consecuencias graves. Entre los deslices y descuidos cometidos, destacan el derrame de plutonio durante el verano pasado, una fuga radiactiva en un depósito subterráneo por culpa de un barril en mal estado donde se envasaban desechos radiactivos o fallos a la hora de etiquetar líquidos peligrosos que fueron enviados a la instalación de eliminación de residuos que el Gobierno de EEUU posee en Colorado.

Las autoridades de Estados Unidos continúan investigando el transporte irregular de material nuclear para aclarar los procedimientos y las causas del incidente, que no ha afectado a la seguridad nacional, con el fin de evitar posibles accidentes en el futuro. Klotz señaló a principios de semana que "la seguridad era primordial", una labor externalizada a compañías y contratistas a los que el Laboratorio Nacional Los Álamos pagó 82 millones de dólares entre 2013 y 2016. Por otro lado, el contracto actual con la empresa Los Alamos National Security LLC finaliza en 2018, lo que podría ser aprovechado para hacer cambios en las entidades encargadas de estas tareas, según las opiniones más críticas.

Greg Mello, líder del Grupo de Estudio de Los Álamos, señaló que lo más preocupante del último incidente es que los cambios de presión [durante el vuelo] podrían haber afectado al envasado donde se transportaba el material nuclear. "Es como un bolígrafo barato en el bolsillo de la camisa. Esta vez no ocurrió nada, pero el problema más grave es por qué suceden este tipo de errores", explicó en declaraciones recogidas por Phys.org. Una vez que se complete la inspección sobre el transporte irregular de las muestras, la Administración Nacional de Seguridad Nuclear utilizará los términos y las condiciones establecidos en los contratos para asegurar que las partes involucradas en el envío irregular de material nuclear ocurrido se responsabilizan por lo ocurrido, según ha asegurado el Gobierno norteamericano.

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