Hoy en día damos muchas cosas por hecho: la conexión a internet, las redes sociales, las apps y asumimos que en pleno 2017 cada teléfono cuenta con por lo menos una cámara.

Actualmente, las cámaras de los teléfonos de la gama alta y media pueden hacer maravillas. Por tomar un ejemplo, los smartphones actuales cuentan con resoluciones superiores a los 16 megapixeles en la cámara posterior y rondan los 8 en la frontal. No hace falta decir además que algunos teléfonos pueden grabar vídeos en 4K y tomar fotografías en HDR o trabajar con realidad aumentada.

Pero, ¿cómo empezó todo?

La sensación en Japón

Antes de los smartphones, existieron los híbridos teléfono-cámara. El primero de todos salió en el año 2000 por parte de la compañía japonesa Sharp y J-Phone. Este teléfono-cámara era capaz de tomar fotografías con una resolución de 0.1 megapixeles para un display de 256 colores.

El teléfono se llamaba J-SH04 y tenía capacidad para almacenar 500 números de teléfono. También contaba con acceso a la web y una batería de litio que soportaba 125 minutos de llamadas.

Una crónica de la BBC retrata lo pintoresco que sonaba el invento en el año 2001 con frases como "los japoneses están locos por tomar fotos en miniatura de sí mismos".

El J-SH04 tenía además un práctico espejo junto al lente de la cámara para ayudar a tomar autorretratos y una mini impresora portátil para hacer copias de las fotos, aunque también podían enviarse por correo electrónico.

SANYO SCP-5300, la llegada a América

Sin embargo, fue otra compañía japonesa la que exportó la novedad a los Estados Unidos: Sanyo, de la mano del operador Sprint, llevó el primer teléfono con cámara de manera exclusiva a Norteamérica.

En ese entonces, el Sanyo SCP-5300 costaba 400 dólares pero los nuevos suscriptores de Sprint obtenían un descuento de 100 dólares.

El Sanyo SCP-5300 tenía algunas actualizaciones respecto al J-SH04 como la opción de utilizar un flash, balance de blancos, zoom digital, y la posibilidad de poner fotos para los contactos y filtros en sepia, en colores negativos y en blanco y negro.

Nokia 7650, el que hizo soñar a todos

En noviembre del 2001, Nokia anunció el lanzamiento del 7650, el primer teléfono de la compañía que contaría con una cámara y, según como lo anunciaron, sería el principio de la era de la mensajería multimedia.

El dispositivo tenía una cámara de 0.3 megapixeles con una resolución de 640x480 VGA y aunque no fue el teléfono más vendido de la compañía, sí marcó un hito en la historia tecnológica moderna.

Además, la compañía invirtió en geniales estrategias publicitarias que incluían comerciales de televisión, impresos y el posicionamiento del producto dentro del filme de Steven Spilberg del 2002, Minority Report.

Para todos nosotros tener una cámara con buena resolución es el pan de todos los días. Sin embargo no fue hace mucho que esto era terreno de la ficción. Hace poco más de quince años que inició una revolución digital en la forma en la que nos comunicamos y todavía nos falta mucho por ver.