Nadie en su sano juicio diría “gracias a Dios que es lunes”, pero en WeWork no solo se trata de un mantra dentro de la empresa, sino que es parte de la cultura de "haz lo que amas" que quiere transmitir a los más de 100.000 miembros que trabajan en sus espacios de cowork.

WeWork se ha convertido en una de las empresas unicornio más prometedoras, y a la que los inversionistas le han tenido más fe. Le han apostado 3.69 mil millones de dólares.

Aunque el primer WeWork nació en el vanguardista barrio de SoHo en Nueva York, en realidad podría decirse que la idea nació varias décadas antes y casi al mismo tiempo en una comuna en Israel y otra en Oregón. Cada uno en su país de origen, Adam Neuman y Miguel McKeley, crecieron en comunas junto a sus madres —ambas madres solteras—. Fue ahí donde aprendieron el sentido y la fuerza de la comunidad que ahora predican alrededor de todo el mundo.

Tras obtener la confianza de algunos inversores especializados en los bienes raíces tradicionales, la marca ha salido de Nueva York para alcanzar más de 150 complejos en 45 ciudades del mundo. Sus planes más recientes auguran un boom en las principales ciudades de América Latina.

WeWork Ciudad de México

Los espacios de cowork han aumentado en los últimos años en paralelo con la aceptación y el uso del teletrabajo, pero a WeWork no le interesan los competidores locales sino cambiar la cultura de las oficinas alrededor del mundo: importar en cada ciudad a la que desembarcan la cultura de trabajo de Silicon Valley donde abundan las charlas motivacionales, el café, la cerveza y la idea de transformar al mundo.

Curiosamente, aunque es una empresa valorada en 20.000 millones de dólares, WeWork no posee ni un solo edificio todavía. Su estrategia hasta el momento ha consistido en asociarse con los dueños de los edificios donde operan. Sin embargo, para elegir las ubicaciones de sus complejos son bastante exigentes: se basan en que el edificio sea cercano a todos los medios de transporte, que cuente con luz natural, que su distribución permita la interacción y, sobretodo, que les permita operar las 24 horas del día.

En México la empresa desembarcó en septiembre del 2016 y en cuestión de ocho meses han instalado tres oficinas de más de 6.500 metros cuadrados a lo largo de la avenida más importante de la capital: Paseo de la Reforma.

Oficinas en el barrio de Soho en Nueva York.

Aunque WeWork acepta cualquier empresa dentro de sus instalaciones –siempre y cuando puedan pagar, claro— , la empresa ha buscado que gran parte del ecosistema emprendedor se desarrolle en sus instalaciones y continuamente llaman a expertos de diversas áreas a hablar gracias a su política de eventos abiertos.

Meses antes de abrir una nueva oficina, ya hay listas de espera para "ser parte de algo más grande que ellos mismos", como continuamente repiten los encargados de la comunicación de la empresa. El valor de la compañía va más allá de los espacios que parecen sacados de una revista de interiorismo; la clave es el sentido de comunidad y pertenencia que han logrado entre sus miembros.

Los encargados de crear nexos entre miembros son los Community Managers, entre 3 a 5 empleados que se encargan de conocer bien a todos los miembros y encontrar puntos en común. Estos, a su vez, se apoyan en una especie de red social interna de alcance local y global para la interacción entre los trabajadores. De acuerdo con las cifras oficiales, 80% de los usuarios de WeWork interactúan en ella, 70% de los mensajes en esta red social interna son ofertas de trabajo y 70% de sus miembros han concretado negocios con otros miembros de la comunidad.

Sus planes con América Latina son grandes y rápidos. Para el primero de Mayo abrirán oficinas en Buenos Aires, en julio y agosto abrirán en Sao Paolo (una oficina por mes) y antes del 2018 esperan abrir otra en Bogotá. Simultáneamente, buscarán sumar dos oficinas más en la Ciudad de México.

De acuerdo con Eduardo Molina, General Manager de WeWork México, la inminente expansión a Latinoamérica de la compañía permitirá “conexiones locales que les permitan a los miembros alcanzar sus metas más rápido” hacía un mercado que comparte idioma y cultura.