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aside class="alignleft">Una película puede contar con un guion excelente, pero si las imágenes que lo ilustran son mediocres, las actuaciones poco inspiradas y el ritmo un desastre, el filme es etiquetado simplemente como un intento fallido con gran potencial.

Afortunadamente, este no fue el caso de La La Land. Su director, Damien Chazelle, tenía una idea consistente de cómo quería que fuera su película. Su pasión y persistencia permitieron que la cinta se convirtiera en una joya cinematográfica.

Actualmente se encuentra planeando su venganza contra los productores de los Oscars luego de la vergüenza que le hicieron pasar.

Sin embargo, Chazelle no es el único responsable del masivo éxito de La La Land. Su director de fotografía, Linus Sandgren, también jugó un rol esencial en la producción del proyecto. Encargado de la iluminación y la composición de los planos, Linus debía estar en sintonía con Damien y el resto del equipo para que todo saliera bien. Cada uno de ellos recibió un Oscar por su trabajo. Pensamos que bastante merecidos.

Uno de los elogios más comunes que fueron dirigidos a La La Land desde que se estrenó en festivales selectos fue su uso del color. Va más allá de una preferencia estética. La paleta de colores de La La Land fue estructurada siguiendo un plan determinado. Las distintas variaciones sirven para comunicarle mucho a la audiencia, sin tener que decir una palabra.

El youtuber Karsten Runquist se dedicó a analizar las relaciones que existen entre los personajes y los colores que los rodean, como las decisiones de vestuario, esenciales para crear la atmósfera mágica en la que se desarrolla el filme.

Es impresionante darse cuenta del nivel de meticulosidad con el que fue concebida La La Land. Nada le falta y nada le sobra, gracias a que los realizadores sentían una verdadera pasión por la idea inicial del proyecto.