Cuando mi hermano apuntaba la linterna en la oscuridad de mi habitación, alcé mis manos para formar una figura. Este tomaba objetos de mi escritorio y los sostenía de diferentes formas. Un muñeco de Batman que adquiría proporciones gigantescas, o el simple reflejo de mis lentes que azotaba las paredes.

Nos reímos por el hecho de que debería estar terminando un artículo para Hipertextual y nosotros estábamos jugando con sombras, hasta que me dormí y tuve que madrugar para ponerme al día con el trabajo.

En aquella media hora de luces y contrastes, movíamos todos los objetos de la habitación y contábamos historias absurdas. Pude dormir entre monstruos que devoraban mis manos y juguetes que revivían fuera de cajones donde habían sido olvidados.

—Lo siento, no pude subir ningún artículo por un terrible problema personal.

Ahora cambiemos un poco el escenario, ya no estás en tu habitación y vagas una caverna prehistórica. Tu único refugio como cavernícola, que incluye las típicas pinturas rupestres para darle un ánimo más hogareño.

Cuando los expertos entraban a examinar la cueva de Lascaux en Francia no encontraron nada más que las típicas imágenes en la pared, pero todo cambió cuando consideraron un factor alterno: la luz. Más específico la iluminación, que distribuida por el terreno en forma de antorchas que funcionaban con grasa animal, mostraban el cine más antiguo en existencia.

Siendo encontrada en 1940, más de 100 lámparas de este tipo se hallaban enterradas en su interior, y tomaría décadas encontrar la relevancia de las mismas. ¿Acaso era parte de un sofisticado sistema de calefacción? ¿Buscaban una forma práctica de cocinar un mamut en menos de cinco minutos?

Quizá una de las primeras discotecas en la historia de la humanidad.

Resulta que décadas después y sin la ubicación original de las lámparas, nos dimos cuenta que acabábamos de destruir el primer teatro en la historia humana, donde se contaban historias mediante imágenes en movimiento, que nacían de fenómenos perceptivos y una ingeniosa puesta en escena.

El plasmar figuras en progresivo movimiento es una técnica que todavía se utiliza en animación y siendo una "herramienta en una estructura narrativa" se piensa que nuestros antepasados históricos iluminaban con propósito de dar movimiento a sus creaciones.

En la oscuridad, nuestros receptores visuales perciben muchísimas más sombras, por lo que ubicando dibujos de diferentes tamaños podemos percibir un movimiento constante que sin la misma ubicación exacta de las lámparas se pierde por completo de la historia. Pero dando uso a la imaginación, podemos ver con claridad las historias que se contarían en comunidad.

—Hace mucho tiempo en una galaxia muy muy lejana. Foto de Norbert Aujoulat.

Una forma rudimentaria de animación fue la evidencia de un buen entendimiento del movimiento que algunos irían más allá para llamarlo como "los principios del cine" —a lo cual no me puedo negar del todo—.

Justo como esas sombras en mi habitación, veo a mis antepasados de milenios de antigüedad quedándose dormidos a la mitad de la historia, y dejando sus tareas de lado para disfrutar por breves instantes esas imágenes ilusorias.

Una prueba sólida de nuestra sed por contar historias y la gran experiencia comunal que significa. Quizás descubramos más cuevas con historias más concretas, quién sabe, podemos estar perdiéndonos un universo cinematográfico de animales extintos y personas de palitos.

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