Futuro

Las próximas redes de las operadoras no serán más rápidas, sino más lentas

Por 8/03/17 - 16:15

Más allá del 5G, las telcos y sus partners trabajan en el desarrollo de tecnologías y productos para las redes NB-IoT y LTE Categoría M. ¿Qué son y cómo afectarán al usuario?

Las próximas redes de las operadoras no serán más rápidas, sino más lentas

En la última edición del Mobile World Congress de Barcelona, uno de los hot topics de la feria fue el 5G. El nuevo estándar —aún en desarrollo— cambiará por completo las transferencias de datos inalámbricas entre dispositivos, ofreciendo una mayor velocidad y menores tiempos de respuesta, entre otros.

Pero de forma paralela a este desarrollo, las empresas de telecomunicación también trabajan y hablan con timidez sobre dos nuevas tecnologías. Se llaman NB-IoT y LTE-M, y, a diferencia del 5G, su implementación comercial ya se está produciendo en algunas de las grandes ciudades europeas.

La implementación comercial del NB-IoT y del LTE-M ya se esta produciendo. Su estándar quedó congelado en la release 13 de la 3GPP.

NB-IoT significa narrowband internet of things, y fue congelado por la 3GPP en junio de 2016. El objetivo de esta nueva clase de redes es ofrecer conectividad a los millones de dispositivos pertenecientes al internet de las cosas que reclamarán conexión durante los próximos años.

El NB-IoT ofrece velocidades de hasta 250kbps (en subida y bajada) y una latencia entre 1,6 y 10 segundos. Nada que ver con las redes gigabit que Vodafone, Qualcomm y otras compañías del sector telco han promocionado y mostrado durante los primeros meses de 2017 en ferias como el Mobile World Congress o el Consumer Electronics Show.

Así define el NB-IoT Vodafone, quien ya ha iniciado el despliegue en España.

Los dispositivos que se conectan a las redes NB-IoT requieren tiempos de respuesta reducidos, consumos energéticos muy bajos, un ancho de banda pequeño y, sobre todo, una red lo suficientemente inteligente y eficiente como para gestionar el tráfico de datos procedente de millones de dispositivos de forma simultánea.

Hablamos de dispositivos como sensores de movimiento o contadores de luz/agua. Los datos transferidos por estos se miden en kilobytes, ni siquiera en megabytes, por lo que la 3GPP y los fabricantes han dado una mayor prioridad a aspectos como el consumo energético, la latencia o la eficiencia de la red, cruciales para el buen funcionamiento del sistema.

En el NB-IoT y el LTE-M se da prioridad a los costes, el consumo energético y el impacto en la red. El ancho de banda es lo menos importante en los dispositivos que utilicen esta red.

El consumo energético en concreto es uno de los más importantes. Los dispositivos con chips LTE Cat 18 (como un smartphone) acusan de un consumo energético relativamente elevado, reclamando frecuentemente una entrada de energía. En cambio, los contadores de luz o los sensores de movimiento de las puertas no pueden depender a ese nivel de la corriente eléctrica. La idea es que la batería de estos dispositivos se cambie tras periodos de tiempo muy prolongados (del orden de años).

El LTE Categoría M (for M2M) fue estandarizado también por la 3GPP, y busca reemplazar la red 2G que, en países como España, utilizan los dispositivos para comunicaciones M2M (machine to machine). Los costes de estos modems son del orden del 40-50% más baratos que un modem LTE estándar, lo que permite su integración en dispositivos de clases muy diversas.

La velocidad es lo menos importante del LTE Cat. M y del NB-IoT.

El LTE-M, además, ofrece unas características técnicas ligeramente superiores al NB-IoT en términos de latencia y ancho de banda. El estándar fue congelado por la 3GPP en la misma release que el NB-IoT, y ofrece hasta 1 Mbps de ancho de banda y una latencia similar a la del NB-IoT. El consumo energético de estos chips, pese a ser muy inferior al del LTE estándar, supera al de los modems diseñados para la red NB-IoT.

La elección entre NB-IoT y LTE-M dependerá única y exclusivamente de las necesidades del cliente y del proveedor. Ambas redes coexistirán sin mayor problema, y se apostará más por una u otra en función de los desarrollos que se produzcan. Y es que la infraestructura de red, con la llegada del 5G, el IoT y los vehículos conectados, se convertirá en más dinámica y versátil que única.

Vodafone ya comenzó el despliegue de red NB-IoT en España. Sobre la banda de 800 MHz, la más baja de todas las licenciadas para redes 4G LTE.

Tanto el NB-IoT como el LTE-M operan sobre los espectros licenciados para las conexiones LTE. En España, Vodafone ya está desplegando su red NB-IoT sobre la frecuencia de 800 MHz, la más baja de las tres que los operadores españoles poseen para este tipo de conexiones. La razón que lleva a las compañías a operar las redes NB-IoT sobre frecuencias tan bajas son dos: la mejor cobertura en interiores y antenas con un mayor alcance.

Muchas empresas como Qualcomm hablan del NB-IoT y del LTE-M como un paso intermedio entre el LTE y la futura red 5G, la cual abrirá las puertas de forma masiva a los dispositivos del internet de las cosas gracias a una gestión más eficiente de la red y a la baja latencia que ofrecerá este nuevo estándar, que será congelado por la 3GPP a finales de 2017. Mientras tanto, las conexiones LTE Gigabit, NB-IoT y LTE-M serán los términos comerciales de moda.

Más de: LTE CAT M, NB-IOT

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