El cosplay, disfrazarse de personajes de ficción, es algo que llevamos viendo décadas (aunque no tuviera un nombre que sonara tan bien) y que va ganando respeto conforme pasan los años. Lo que en un origen no era más que ser un friki que se disfrazaba de lo que veía en la televisión o los videojuegos se ha ido convirtiendo en poco menos que una disciplina artística, con festivales y competiciones dedicados a encontrar los mejores disfraces hechos a mano.

Además, en muchos casos, el dedicarse a esta afición ha servido para reforzar la personalidad o funcionar casi de modo terapéutico. Es el caso de Layla, una niña de siete años realmente tímida que disfruta sobremanera cuando se disfraza de personajes de Disney con su madre, la fotógrafa Camilla Courts. Todo empezó en su primer viaje a Disneyland, con cinco años, cuando su madre le compró el primer disfraz de muchos. Desde entonces, ambas han representado a prácticamente todo el catálogo de princesas (y villanas, casi siempre su madre) de Disney y también otros personajes como Leia, de Star Wars, o Rawena Ravenclaw, de Harry Potter. Aquí sus mejores fotografías.

Podéis ver más del trabajo fotográfico de Camilla Courts en su web oficial e Instagram.

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