Fabricar una caja de cambios es un proceso muy elaborado, desde la primera fase de diseño, pasando por la innovación en materia de tecnología, materiales, forma de construcción y objetivos que debe alcanzar, hasta el ensamblaje, una última fase muy comprometida y que puede convertir a este elemento en una ventaja para los usuarios o una tortura para la marca. Piensa, además, que todos los coches convencionales tienen una caja de cambios y es muy raro el cliente que necesita cambiarla en un taller. Por ello, fabricarlas es todo un reto y estos números lo dejan muy claro:

  • Una fábrica puntera es capaz de ensamblar una caja de cambios en menos de dos horas y una factoría puede despachar cada 30 segundos una nueva unidad.
  • Un mismo modelo de caja de cambios puede ser empleado hasta por 30 automóviles diferentes que deben dar servicio en todo el mundo a los diferentes propietarios. Un retraso en su ensamblaje ocasiona un problema muy grave para la marca porque no se puede entregar el coche.
  • Una fábrica emplea unas 15.000 toneladas de aluminio al año para fabricar las piezas de una caja de cambios.
  • 700 grados centígrados, esta es la temperatura a la que se funde el aluminio, que viene en forma de lingotes, para poder convertirlo en un líquido que pueda ser inyectado en los moldes.
  • Cada caja de cambios está formada por unas 170 piezas de media entre engranajes, ejes, moldes, piezas de sincronización, etcétera.
  • Para que una caja de cambios aguante unos 250.000 kilómetros tiene que pasar 14 horas a 900ºC de temperatura. Así se multiplica por 5.000 la durabilidad y es que durante su vida útil, se cambia de marcha una media de 500.000 veces.
  • Hasta 500 robots y máquinas intervienen en el proceso de fabricación de una caja de cambios.

Una caja de cambios es un elemento tremendamente sofisticado y tecnológico que no puede fallar y tiene que ser producido en cuestión de minutos, todo un reto para las factorías.