El oleaje está relativamente tranquilo, cuando es atestado por un gigante de hierro que atraviesa los mares. Te encuentras dentro de la bestia, jugando bridge junto a tu madre y unos cuantos extraños que acabas de conocer, el vestido que llevas te aprieta un poco en el cuello pero funciona perfectamente para esconder unas cuantas manos ganadoras en sus bolsillos. Realizando la trampa y a punto de ganar, sientes el impacto. "Largo, arrastrado y enfermizo impacto".

Inmediatamente recibes ayuda de tus nuevos amigos y socorren a tu pobre madre, abandonan el lugar con una rapidez automática para estar sentada en uno de esos botes marcado con el número siete. Al igual del número de cartas que llevabas en el bolsillo. El sonido de las piernas temblando de un lado a otro y chocando contra las paredes no para por unos cuantos días, esos antiguos extraños consiguen una botella de licor extra fuerte, y mientras se atragantan con ella una luz deslumbra la cara de todos: un niño en comparación del gigante recién fallecido logra rescatarlos, siendo uno de los únicos sobrevivientes de la colosal catástrofe.

Y claro que después tuviste ese momento especial, mientras observabas el resto de los sobrevivientes tratando de huir. 20th Century Fox

Es interesante la falta de traiciones por quien se queda más tiempo sobre la puerta flotante, o los collares invaluables que al parecer nunca tiraste por la borda. Lo del juego de bridge le quita todo el romanticismo a la historia, pero sólo hay una razón por la que no estamos escuchando a Céline Dion en todo su esplendor: la historia es real. Y al parecer es mucho más sorprendente cuando tu abuela no te la está contando.

El filme en cuestión

Encarnaste hace unos párrafos a la señorita Dorothy Gibson, actriz de profesión y tramposa en el bridge, que tomaba el Titanic para volver a Estados Unidos después de unas vacaciones de seis meses con su madre. La traumática experiencia la dejó en Nueva York, donde fue filmada desembarcando por uno de sus amantes e incluida en el noticiero tan sólo una semana después. El reportaje tuvo tanto éxito que la inspiración la atacó.

Su querido amante era Jules Brulatour, un pionero del cine mudo que sabía escoger muy bien con quien se acostaba, porque después del éxito de su grabación le sugirió la idea de una película sobre el acontecimiento a su amada, quien todavía temblando aceptó empezar a trabajar en un guión.

Cineasta de profesión y Don Juan de ocupación

Claro que la señorita Gibson vería el filme como: "la oportunidad de rendir tributo a aquellos que dieron su vida esa noche horrible", y así escribió un guión que sería filmado en tan sólo siete días. Siendo el objetivo financiero terminarla mientras la noticia seguía fresca, fue estrenada a 29 días del propio hundimiento del Titanic.

La actriz sobreviviente se enlistó usando las mismas ropas que llevaba el traumático día, y protagonizó la película que rememoraba exactamente sus testimonios. Un argumento en donde los padres y el prometido de la joven le preguntaban lo ocurrido y ella lo contaba a través de flashback que mostraban vídeos reales del acontecimiento, al final la madre le pedía al prometido que abandonara la marina y mientras este rechazaba la petición el padre aprobaba su matrimonio por el acto de patriotismo que mostraba el muchacho.

Reportes de que el set se llenaba de lágrimas en cada escena fueron numerosos, cuando la actriz lloraba a mares por tener que revivir la experiencia. Su trabajo terminó con la primera película sobre la catástrofe, impactando a la audiencia por el simple hecho de ver a una sobreviviente como narradora de su propio infortunio, creando una historia personal del evento.

La recepción fue variada, teniendo comentarios que alaban el acto de valentía y otros que lo denunciaban como oportunista y manipulador. Sea cualquiera de los dos, Dorothy Gibson no pudo soportar más los ataques de nervios y se retiró de su prometedora carrera siendo esta su última actuación.

El filme en la actualidad

Lastimosamente Saved from the Titanic (1912) es considerado un filme perdido, debido al incendio del estudio Éclair en marzo de 1914. Muchos lo ubican entre los más importantes debido a su gran cualidad histórica, consideran invaluable el hecho de que una sobreviviente cuente los detalles de su experiencia usando la misma ropa donde solía esconder las tarjetas de bridge.

Escuchando los gritos de los pasajeros que no pudieron salir con vida, fue marcada para siempre dejando todo lo que representaba su vida previo al accidente. Su historia llega a nosotros en forma de testimonios y pocas fotografías del rodaje, mostrándonos lo que pudo ser la versión definitiva del colosal evento.

Les dejo lo más cercano a "versión original" de Titanic que tenemos hoy en día, donde si bien han habido otras versiones, nada puede vencer a los 90s y el extraño final alternativo planteado por James Cameron en Titanic (1997).

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