Hace apenas una semana, el presidente ejecutivo de Xiaomi, Lei Jun, admitió que la compañía había crecido "demasiado rápido". Unas declaraciones que anticipaban una más que previsible desaceleración de la compañía en un momento en el que competidores locales como OPPO estaban poco a poco ganando una carrera que inauguró Xiaomi, con un modelo de negocio replicado ahora por los nuevos actores que comiéndose el terreno de la que en su día iba a ser la Apple asiática.

El sueño de Xiaomi, el de conquistar los mercado mundiales, necesitaba una pieza extra. La compañía, en sus dulces inicios, tiró de chequera y se trajo ni más ni menos que a uno de los grandes actores del mercado móvil, y cabeza visible de una de las compañías más grandes del mundo: Hugo Barra, que hasta ese momento ostentaba nada más y nada menos que una de las figuras más importantes de Google Mobile y era una de las cabezas visibles de Android.

Barra llegaba a Xiaomi como vicepresidente internacional de la compañía con la vista puesta en dos frentes: producto e internalización. Pero las cosas han ido despacio para la compañía. Desde que empezase su andadura, Xiaomi ha ido golpeando distintos mercados, tanto de producto como geográficos. Aunque no ha destacado notablemente en algunos, si que se ha convertido en uno de los actores más importantes de la mayoría de ellos y sobre todo, el referente de un mercado local chino que poco a poco empezaba a despertarse para conquistar occidente.

Con los éxitos en un lado de su balanza, y las buenas críticas y aceptación de su producto, una de las tareas por las Barra llegaba a la compañía no ha visto colmadas sus expectativas: la internalización de su portfolio, y en especial, la llegada de sus terminales a las listas de ventas de los países de occidentes que nunca se ha visto satisfecha. Atomización por un lado, propiedad intelectual por otro.

Ahora que las aguas han vuelto a su cauce en este inicio de consolidación del mercado móvil, con un podio de fabricantes internacionales que nada tiene que ver con el que abrían los titulares los tempranos años 2012 para el fabricante chino, Hugo Barra ha anunciado su partida de Xiaomi, quizás, en el momento más complicado de la compañía. Un punto en el que su apalancamiento ha llegado al mismo nivel que su desaceleración en el mercado y a un punto de no retorno en su internacionalización.

Barra achaca su marcha a los cambios que ha generado en su vida estos tres años en China, su alejamiento de su familia y amigos y su apego al que considera su hogar, Silicon Valley, pero lo cierto es que el timing es demasiado acertado como para la situación personal supere a la profesional en su rol para la compañía.

El ahora ex directivo de la compañía era algo más que una estrella de rock y una cara visible, era uno de los mayores conocedores del mercado móvil occidental, y la carta más importante para desarrollar un proceso de internalización que, dados los números, ahora se antoja muy complicado para Xiaomi.

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