Los científicos han hablado: estamos a dos minutos y medio del final de la humanidad. De acuerdo con el "Reloj del día final", pocas veces hemos estado tan cerca de terminar con el mundo tal y como lo conocemos.

El "Reloj del día Final" es una medida simbólica inventada hace 70 años, después de las fatales bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki, y que establece la cercanía entre el estado actual del mundo y la medianoche, es decir, el final. El "Reloj del día final" es cada año actualizado por el Consejo de Ciencia y Seguridad y publicado en el Boletín de Científicos Atómicos.

La amenaza nuclear continúa tan vigente como en la Guerra Fría. Para el 2017 los científicos han advertido un escenario ciertamente conflictivo:

Estados Unidos y Rusia —que juntos concentran 90% del armamento nuclear— permanecen enfrentados en una variedad de escenarios, de Siria a Ucrania y en las fronteras de la OTAN; ambos países continúan ampliando y modernizando sus fuerzas nucleares, y las negociaciones serias para el control de armamento no se vislumbran. Corea del Norte hizo su cuarto y quinto experimento nuclear clandestino y dio indicios de que continuaría desarrollando sus capacidades armamentistas nucleares. Y, al fondo, hubo intentos de guerra nuclear entre Pakistán e India en la Línea de Control de Kashmir, después de que militares atacaran dos bases indias.

Sumado a ello, la reacción lenta de los Gobiernos y las corporaciones contra el cambio climático podría ser una de las razones que nos conduzcan al fin:

En el marco del Acuerdo de París, las naciones del mundo han tomado algunas acciones para combatir el cambio climático y las emisiones globales de dióxido de carbono fueron regulares en 2016. Sin embargo, no han disminuido y el mundo continua calentándose.

Adicionalmente al cambio climático y al peligro de las armas nucleares, los científicos atómicos han responsabilizado a “las nuevas realidades que han emergido mientras las fuentes confiables de información estuvieron bajo ataque, las noticias falsas prosperaron y las palabras fueron usadas de manera desdeñosa”. El consejo de Ciencia y Seguridad preve que esto podría ser causa de guerras y ataques entre naciones.

La última vez que la humanidad estuvo tan cerca de desaparecer fue en 1953, luego de que los Estados Unidos y la Unión Soviética comenzaran a experimentar con bombas de hidrógeno. En ese entones sólo faltaban dos minutos para la medianoche. “Sólo faltan algunos movimientos en el péndulo y, de Moscú a Chicago, las explosiones atómicas serán la medianoche para la civilización occidental”, escribían en ese entonces los científicos nucleares.