El dibujo no es la forma sino la manera de ver la forma

Decía un joven Degas que gozaba de la energía artística necesaria para pintar a hermosas bailarinas y decir frases un cuanto pretenciosas —al parecer se salió con la suya dos veces—, y vaya que tenía el derecho a decirlo porque cuando ves una obra del artista sabes que esta es una persona de la que deberías escuchar consejos. Avancemos unos cuantos años y veamos a un hombre que lo tiene todo. Un poco misógeno —cosa que según él lo acerca más a las mujeres que quiere retratar—, absolutamente hábil con lápiz y pincel y también alguien con frases ahora muy diferentes:

¡Qué horrible es no ser capaz de ver claramente más! He tenido que renunciar al dibujo y la pintura y desde hace años me contentaré con la escultura ... Pero si mi vista sigue atenuando ni siquiera voy a ser capaz de modelar nunca más. ¿Qué voy a hacer con mis días, entonces?

Claro que el pobre Degas nunca recuperó su vista, terminando con su carrera y rompiendo sus nervios como podemos ver. Pero en la triste frase se comenta algo sobre la escultura, y es que el artista se adaptó a su decadente condición para crear más arte del que mi ser, incluso si tuviera cuatro ojos, pudiera producir.

Ahora hablemos de cine

El maravilloso séptimo arte, nacido de la imagen puesta en movimiento. Cuantos de nosotros disfrutamos de su magnífico poder, con nuestras películas favoritas y ese momento donde desearíamos congelar el cuadro y colgarlo en nuestra pared.

Digamos que estas sentado en tu sala de cine favorita, y cuando la película va por la mitad observas a unas personas que seguramente poseen un sentido abstracto del tiempo. Llegando con sus golosinas y palomitas tamaño extra-grande caminan lentamente frente tuyo bloqueando por unos instantes la pantalla. Sigues disfrutando la película y resulta que uno de ellos tiene frío, procediendo a subir sus brazos para abrigarse con su suéter. Sorpresa, te perdiste tu escena favorita.

Ahora imagínate momentos de ese estilo de una manera mucho más drástica: en vez de perderte tu escena favorita te pierdes toda la película, o más bien pierdes todo lo que tenga que ver con la vista.

— Ahora no podremos ir al cine como "amigos"

Además de tener a un perro guardián y usar lentes de sol cuando quieras, no veo nada bueno con el hecho de ser ciego —si suponemos que esto no te da la habilidad de patrullar las calles vestido como demonio—. Pero como sabría el gran Degas, la vida es como es y uno debe adaptarse, sobretodo si se halla en riesgo tu habilidad de ver películas.

Recuerdo al director Michael Haneke fastidiando a sus actores en los extras de Amour. Su técnica se encontraba en apartar la vista de sus actores y guiarse únicamente por el sonido. Y como todos sabemos Haneke, siendo el mejor director de todos los tiempos —o quizás unos cuantos años más debido a su avanzada edad—, sabe exactamente lo que hace.

O quizás sólo esté trolleando a su elenco

El vídeo en cuestión

Hace algunos años, en el 2014 para ser exactos, la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas subió un vídeo a su canal de YouTube titulado como: "No mucho que ver": Como los ciegos disfrutan películas", y el resultado es conmovedor.

En él nos cuentan a través de tres personas, la experiencia cinematográfica de ir al cine sin ver la película. Y mostrándonos imágenes desenfocadas sobre la narración de las escenas, sabemos que en verdad: "No hay mucho que ver".

Sentándose en la perpetua oscuridad, se aplican los trucos del director de barba blanca para recordarnos que el cine es 50% video y 50% audio. Sumando a la experiencia surround la tecnología del "Audio Descriptivo", donde se narra lo que ocurre en pantalla en los instantes silenciosos mediante el uso de audífonos.

Gollum en "El Señor de los Anillos", sólo su voz podía decir cómo estaba actuando o cómo se vería

Personas que nunca han visto nada se conmueven con la primera palabra del arte audiovisual, demostrándonos lo agradecidos que deberíamos estar por poder disfrutar de este regalo divino. Es totalmente sorprendente ver la emoción que estas personas desbordan a través de la cámara cuando están sentados en las butacas del cine.

Sería sumamente interesante probar la experiencia buscando alguna de esas versiones de "Audio Descriptivo". Simplemente colocarse unos audífonos y cerrar los ojos, quizás de esta forma podamos comprender el verdadero poder de nuestras películas favoritas.

Como el virtuoso Degas ¿estás listo para experimentar un mundo sin imágenes?

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