La tecnología no es una entidad separada de la humanidad sino que se rige dependiendo de las necesidades de la especie. Imaginemos que nos encontramos en las profundidades de una cueva, contamos con uno de esos maravillosos cascos con un bombillo en el frente que nos alumbra el camino. Siguiendo esta analogía, la tecnología es representada por la fuente de iluminación, el punto hacia donde el hombre dirige su vista es el que se ilumina.

La necesidad más básica del ser humano es conseguir recursos necesarios para sobrevivir. Desde que el hombre tenía que cosechar su propia comida, construir su propia vivienda, instruir a sus propios hijos y sembrar sus propias drogas, hemos avanzado considerablemente. El trabajo se ha dividido. Cada uno se dedica a realizar lo que mejor se le da.

Algunos tienen suerte con los oficios en los que son mejores.

Ya en la edad media, la sociedad se había alejado bastante de la barbarie del «estado naturaleza» en el que cada hombre cuida solo de sí mismo, considerando a todo individuo como un potencial enemigo.

Unos siglos en el futuro, la vida se volvió mucho más cómoda. Los bienes se centralizaron en las grandes ciudades y ya no tenías que pasar horas viajando al pueblo para comprar víveres y materiales diversos, para después regresar a tu vivienda en las afueras. La producción de alimentos y otros bienes fue sistematizada con la revolución industrial, causando tal sufrimiento a los trabajadores que el mundo se transformó por completo, dando como resultado condiciones de trabajo más justas que garantizaron la abundancia de productos en los mercados internacionales, solidificando el auge del capitalismo.

Ahora estamos mejor que nunca. Bienes que solían costar una vida de trabajo hace algunas décadas ahora son accesibles para casi cualquiera. Actividades como salir al cine, ir a la biblioteca, comprar un televisor nuevo, adquirir un periódico o una revista, salir a socializar, mantenerse en contacto con la familia, etc., quedaron obsoletas o, al menos, relegadas a su futura no existencia gracias a la invención de las computadoras y el Internet. Es posible realizarlas todas sin salir de tu casa/apartamento/cueva/calle.

«Ese fue el plan desde el principio».

Este constituye apenas un ejemplo de las maneras en que los avances tecnológicos transforman una sociedad. Piensen ahora en lo tediosa que solía ser la agricultura. Un proceso lento en el que la paciencia era clave, el trabajo arduo y el resultado siempre escaso.

Para mantener una plantación decente había que contratar a cientos de personas, divididas en grupos que se encargaban de funciones específicas que requerían de la colaboración entre varios hombres. ¿Cómo funciona la misma tarea ahora? Bueno…

Se que esta máquina es lo más cool que han visto en sus vidas, pero también es responsable de dejar sin trabajo a decenas de personas.