Mónica Redondo

En Srebrenica siguen buscando a las víctimas del genocidio ocurrido en 1995. En el Memorial que se construyó para honrar a los caídos yacen más de 6.500 cuerpos; todavía quedan unos 2.000 por encontrar. Cada 11 de julio, se entierran los restos encontrados durante el año, en una ceremonia que reúne a los familiares de las víctimas y a las altas esferas políticas.

Los cuerpos fueron enterrados en fosas comunes, pero los que perpetraron la masacre se encargaron de cambiar los cuerpos de sitio para que nunca fueran encontrados y no se pudiera señalar a los presuntos culpables.

La matanza ocurrió en 1995, en una supuesta zona protegida (safe área) por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) con 400 cascos azules al mando, encargados de velar por la seguridad de los bosnio-musulmanes, también llamados bosníacos, que habitaban el lugar.

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Cuando el general serbobosnio Ratko Mladic entró en la zona protegida, los cascos azules no opusieron resistencia y el capítulo acabó con la muerte de más de 8.300 bosníacos en edad militar. El genocidio de Srebrenica fue uno de los hechos más sangrientos de la Guerra de Bosnia (1991-1995), que enfrentó a las tres comunidades del lugar: los serbobosnios (de religión cristiano ortodoxa), los bosnio-croatas (católicos) y los bosníacos o bosnio-musulmanes.

Más de 21 años después, el genocidio ensombrece el pueblo de Srebrenica. Para casi la mitad de habitantes del lugar lo ocurrido es un tema tabú, y para los bosníacos motivo de tristeza y polémica.

Un 75.2% de los habitantes de Srebrenica antes de la guerra eran bosníacos. En 2005, el número descendió hasta un 40%. Una de las principales razones del descenso de musulmanes en el pueblo es que muchos de ellos no desearon volver a su lugar de origen después de la guerra.

Mónica Redondo

Srebrenica forma parte, desde el final de la guerra en 1995, de la República Serbia de Bosnia, una de las dos entidades que tiene el control de ciertas facultades como la educación o la cultura en su territorio. Los serbobosnios se han convertido en la población mayoritaria en esta parte del país y las reformas están enfocadas a esta comunidad. La República Serbia de Bosnia "se ha convertido en exclusiva para la comunidad serbobosnia” a través de sus políticas, explicó el ex alcalde de Srebrenica Camil Durakovic.

Una de las leyes que dependen exclusivamente de la República Serbia es la educación. La falta de una versión común sobre la guerra en el país favorece a la creación de diferentes versiones de la historia, que pueden posicionarse a favor de las tres diferentes comunidades.

En Srebrenica, el genocidio es una tema tabú en las escuelas. A pesar de que los alumnos son en su mayoría bosnio-musulmanes, los profesores son designados por el Gobierno de la República Serbia. Por lo tanto, la mayoría de ellos son serbobosnios y deciden no explicar el genocidio a sus alumnos.

"Están rechazando este hecho del pasado y este es uno de los problemas que estamos afrontando viviendo aquí. Todavía hoy no han aceptado los hechos del genocidio de Srebrenica en 1995, lo que provoca que no se enseñe en las escuelas del municipio", sostiene el ex alcalde de Srebrenica.

Masacre sí, genocidio no

Mónica Redondo

La elección del nuevo alcalde no parece implicar una mejora de la situación. En octubre de 2016, el serbio Mladen Grujicic ganó las elecciones y se convirtió en el nuevo edil del pueblo con el 70.4% de los votos frente a los 29.3% para la reelección de Camil Durakovic.

Los opositores de Grujicic criticaron que el nuevo alcalde no reconoce la masacre de Srebrenica como un genocidio y el ex edil afirmó que su elección es “fatal y desastrosa” y marcaría el fin definitivo de la presencia musulmana, asegurando que bastaría con “negar públicamente los hechos del genocidio y eso hará huir a los bosníacos”, informó la agencia AFP.

Al igual que el nuevo alcalde de Srebrenica, la comunidad serbobosnia no reconoce que lo ocurrido en 1995 sea un genocidio, a pesar de que el Tribunal Penal Internacional de La Haya (TPIY) lo haya denominado como tal.

Sin embargo, este pasado lunes ha ocurrido un hecho sin precedentes que podría cambiar el panorama actual. Serbia ha acusado por primera vez en 21 años a ocho personas de participar en la masacre. Los detenidos están acusados de "crímenes de guerra contra la población civil" y podrían ser condenados a más de 20 años de prisión.

A pesar del avance, las personas que buscan justicia deberán esperar hasta tener la oportunidad de encontrarla. Según informo la agencia AFP, el juicio se ha postergado hasta el 6 de febrero por razones de procedimiento.

El problema en Bosnia en general y en Srebrenica en particular es que no existe una versión en común sobre la guerra. Dependiendo de la comunidad a la que pertenezca un superviviente de la guerra, la versión se encaminará a victimizar a los suyos y a culpar a los otros de los asesinatos.

En Srebrenica, las dos versiones de lo que ocurrió chocan constantemente. La población se encuentra dividida entre los serbobosnios y los bosníacos, y no solamente en cuestiones de educación.

Cada 12 de julio, un día después de la conmemoración del genocidio de Srebrenica, los serbobosnios del lugar organizan una contramanifestación para rendir homenaje a sus caídos. En lo alto de una montaña, se encuentra su Memorial con 75 víctimas asesinadas por el general bosnio Naser Oric.

Mónica Redondo

Reunificar a un país después de una guerra civil siempre es una tarea complicada, pero si la política y el sistema del país no apoya las reformas para conseguir una reconciliación, la unidad de Bosnia se convierte en una tarea prácticamente imposible.

El Estado Frankenstein

Después de cuatro años de conflicto, los Acuerdos de Dayton de 1995 pusieron fin a la guerra en Bosnia, que enfrentó a las tres comunidades del país.

Durante años, los bosnios habían vivido pacíficamente y hasta se casaban entre ellos, sin importar la religión de su pareja. Sarajevo, la capital, era una ciudad poderosamente cultural que gozaba de una convivencia envidiable entre los fieles a las tres religiones.

La Guía de la Geografía

Sin embargo, la guerra en los Balcanes aumentó los nacionalismos y, con ello, los odios entre las comunidades en Bosnia, las cuales se enfrentaron durante los 4 años que duró el conflicto.

Los Acuerdos de Dayton pusieron fin a la guerra, pero a través de una fractura mayor en Bosnia. La solución acordada en el pequeño pueblo del estado de Ohio, en Estados Unidos, fue la creación de dos entidades que dividirían el país.

Por un lado, instituyeron la Federación Croata Musulmana (o también llamada Federación de Bosnia-Herzeogovina), donde vivirían una mayoría de bosnio-croatas y bosníacos. Por otro lado, se estableció la República Serbia de Bosnia, lugar para la comunidad serbobosnia. Brcko es la tercera unidad territorial administrativamente autónoma bajo la soberanía de Bosnia-Herzegovina.

A pesar de la existencia del Gobierno central bosnio, las entidades son el segundo escalafón de poder en el sistema político y tienen autonomía para llevar a cabo muchas de las políticas locales.

Pero la separación no acaba aquí: en la Federación Croata-Musulmanes existen además diez cantones diferentes, los cuales cuentan con un Gobierno y Ministerio propio y suponen el tercer escalafón de poder en el sistema político de Bosnia-Hereogovina. Sarajevo es uno de los diez cantones de le Federación.

Mónica Redondo

En este contexto, aprobar leyes o reformas se ha convertido en una odisea. No solamente porque cada órgano de poder tiene diferentes facultades, sino porque para aprobar una ley nacional se necesita la aprobación de los representantes de las tres comunidades en el Congreso. Cada uno de ellos tiene además el poder para vetar la ley que no favorezca a su comunidad y muchas de las reformas queda estancadas en el Congreso por la falta de consenso.

Cambiar el sistema Frankenstein parece igualmente complicado. En primer lugar, porque la Constitución es ambigua en temas como la educación o la Guerra de Bosnia, dos de las aspectos que dividen a la población.

Cambiar la Constitución es igualmente difícil, ya que el escrito forma parte de los Acuerdos de Paz firmados en Dayton y no puede ser modificada, ya que no existe un mecanismo internacional para cambiarla.

Mientras tanto, la comunidad musulmana en Bosnia lucha para que se haga justicia y para encontrar los cadáveres que siguen perdidos después del genocidio. A pesar de las ayudas internacionales, los recursos para la búsqueda de restos de los bosníacos caídos son motivo de polémica. Una reforma podría destinar más recursos a este fin pero, de nuevo, el actual conflicto entre las tres comunidades impide que haya un consenso que pueda acabar con este sangriento capítulo en Bosnia-Herzegovina.

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