A finales de los setenta la noticia inundaba los medios: "crece la histeria a raíz de una misteriosa enfermedad. Las víctimas han sido vistas con la piel colgando a tiras de sus caras mientras que otras partes de sus cuerpos quedan expuestas". Así "informaba" Richard Pollock en el el Critical Mass. La fuente no era, ni mucho menos, oficial. Un par de años antes, el biólogo ruso y disidente, Zhores Medvedev, había puesto en alerta a la opinión pública con un artículo para New Scientist. En él, Medvedev apuntó con el dedo a la Unión Soviética acusándola de ocultar un desastre nuclear. Mientras tanto, las autoridades seguían en un estoico silencio. La falta de información hizo correr rumores de todo tipo. Finalmente, el tiempo pasó y el asunto fue esquivándose incómodamente durante años. Hasta la caída de la Unión Soviética. No fue hasta 1992 que el gobierno de la Rusia moderna admitió el desastre. Un desastre nuclear ocurrido casi cuarenta años antes.

La desafortunada planta nuclear de Mayak

Construida en total secreto a unos 10 Km al sureste de Ozersk, y a unos 70 Km al nornoroeste de Cheliábinsk, la planta nuclear de Mayak tenía como objetivo el producir y refinar plutonio para la construcción de armas. Hablamos de mediados del siglo XX, en los años cincuenta. Hasta cinco reactores se construyeron con tal fin, aunque más tarde la planta se convirtió para reprocesar combustibles nucleares y armas decomisionadas. Actualmente la planta produce tritio y radioisótopos, abandonando tiempo atrás la producción de plutonio.

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Mayak durante la construcción de una de sus dependencias

Pero volvamos a su accidentado pasado, nunca mejor dicho. Hasta 2008, hasta treinta y tres incidentes han tenido lugar en Mayak. De ellos, once, al menos, han sido muy graves, implicando explosiones y liberación de contaminación radioactiva. Además, Mayak estuvo contaminando el río Techa hasta niveles insólitos durante años. A partir del año 1951, viendo que los vertidos estaban afectando a la población a lo largo del Techa y el resto de la región, los residuos pasaron a "almacenarse", un eufemismo que quiere decir "tirar", en el lago Karachai, considerado actualmente como uno de los más contaminados del mundo.

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La historia de Mayak, como vemos, ha estado llena de problemas, la gran mayoría por negligencia humana (que incluso ha llegado a servir para "galardonar" a un supervisor con un Premio Darwin) y las prisas. Pero el accidente más grave, sin duda, fue el destapado por Zhores Medvedev en los setenta. Un accidente que en realidad había ocurrido veinte años antes. Pero la radiación deja siempre su huella indeleble. Y no perdona nunca por mucho que quiera ocultarse sus efectos.

El accidente de Kyshtym

El 29 de septiembre de 1957 tuvo lugar el tercer accidente nuclear más importante jamás registrado, justo por detrás de Chernobyl y Fukushima. Según la escala INES de accidentes nucleares, el accidente de Kyshtym, ocurrido en Mayak, está catalogado en el nivel 6, justo por debajo de los accidentes más graves posibles, de nivel 7. Un nivel 6 implica contaminación seria en el medio y las personas que, probablemente, requiera de medidas de contraposición. De hecho, esto mismo es lo que ocurrió. Veintidós pueblos enteros fueron evacuados en apenas diez horas. En mitad de la mañana comenzaron a llegar soldados de la Unión. La gente, asustada y confundida, no entendía el problema pues nadie dio explicación alguna. Las personas eran evacuadas y el ganado sacrificado y quemado. No se permitía tan siquiera que la gente cogiera sus pertenencias por peligro de contaminación. No sabemos los números exactos, pero cerca de unos 10.000 evacuados fueron alejados de una zona de exclusión levantada con prisas. ¿Qué había ocurrido?

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El accidente de Kyshtym produjo una nube que afectó hasta 20.000 kilómetros cuadrados de terreno

Unas horas antes, en la planta de Mayak, todo ocurría con aparente normalidad (dentro de la precariedad de la planta) hasta la explosión de uno de los tanques de refrigeración. Con una fuerza estimada de entre 80 y 100 toneladas de TNT, la fuerza levantó la enorme tapa de 160 toneladas de cemento que protegía el tanque. La razón de dicha explosión, según el informe oficial, era un sistema de refrigeración defectuoso que había fallado el año antes, durante 1956, y que no se reparó. Probablemente nunca sabremos cómo se vivieron aquellas horas en Kyshtym, pero los datos oficiales indican que no causó muertos inmediatos. Lo que sí que provocó fue un gravísimo escape que contaminó el ya de por sí afectado río Teca. Además, una nube radiactiva se extendió hasta 200 Km a la redonda, contaminado seriamente el medio.

Las estimaciones indican que el accidente en Mayak provocó hasta 200 muertos por culpa del cáncer en los siguientes años. Sin embargo, no están claras las fuentes de estos datos. Tampoco sabemos si hubo muertos directos por culpa del accidente, aunque muy probablemente sí. Como decíamos, no era la primera vez que Mayak sufría un accidente grave, aunque nunca con tanto alcance. No obstante, y aún siendo el tercer accidente más grave registrado, el de Kyshtym sólo supone un añadido a los negros números que la central lleva a sus espaldas. Pues las víctimas van mucho más allá de la explosión ocurrida en Mayak.

El silencio letal

¿Por qué calló la Unión Soviética ante una emergencia de claro nivel internacional? Al igual que en Chernobyl, la nube radiactiva alcanzó otros países. La respuesta es un poco compleja. En primer lugar, el secretismo con el que la URSS trataba la planta de Mayak y su objetivo, el de construir armas nucleares, es probablemente el principal motivo. El segundo, es que en los años cincuenta todavía estaban asentándose algunas de las premisas más importantes sobre seguridad nuclear. Por eso, veinte años después, cuando Medvedev alertó de un problema que venía de muy atrás, el mundo estaba más preparado y entendía mejor qué ocurría ante una explosión nuclear.

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Monumento en recordatorio a las víctimas del accidente de Khystym

De todas formas, teniendo en cuenta los hechos anteriores, el desconocimiento no vale de excusa. Durante la contaminación del Techa, se estima, más de 10.000 personas (incluyendo el accidente) murieron como consecuencia de la contaminación durante las pasadas décadas. Solo la contaminación procedente del río ha sometido durante años a sus habitantes a una radiación que excede unas veinte veces la de los afectados en las inmediaciones de Chernobyl. Pero este no es el único incidente provocado por la negligencia de la planta de Mayak. Además de los 20.000Km cuadrados de exclusión, declarados durante el accidente, hasta 400.000 personas fueron irradiadas en 1967, cuando los vientos contaminados con material radioactivo fueron arrastrados del seco lago Karachay por toda la zona sur de los Urales.

Durante todos esos años, a pesar de la decena de accidentes, a pesar de la contaminación deliberada de un río usado por miles de personas, a pesar de las zonas de exclusión, la URSS se mantuvo acérrima en su decisión de no informar sobre lo ocurrido. Y eso teniendo en cuenta el peligro internacional causado. El ejemplo de los desastres de Mayak, al igual que el de Chernobyl y Fukushima, han servido para que las autoridades a nivel internacional, así como los expertos en seguridad nuclear, reguladores, operadores y otras figuras relacionadas entiendan mejor qué hacer en caso de emergencias de semejante calibre. Y eso a pesar del ocultismo generado alrededor de una auténtica historia llena de catastróficas desdichas.