Llega el frío, la nieve, las navidades y las ganas de hacer un viaje a la montaña. Y probablemente debas ir en coche por lo que tienes que pensar tu viaje con antelación y revisar tu vehículo para asegurarte que las malas condiciones climáticas no te van a afectar tanto como para estropeártelo.

Revisa antes de salir que llevas el equipamiento necesario

Revisar tu vehículo antes de salir a un viaje a la montaña en pleno invierno debe ser lo primero que se te pase por la cabeza al organizar el viaje. Tendrás que asegurarte que tu coche tiene suficiente líquido anticongelante, que el parabrisas esté completamente limpio así como que su depósito esté lleno de agua. Los faros tendrán que estar limpios para poder alumbrar mejor ya que los días son más cortos y la conducción de noche y con frío debe hacerse bien iluminada.

Los neumáticos son un componente esencial, deben ser de invierno, estar en buen estado, con las presiones necesarias y tener suficiente banda de rodadura, no solo para que legalmente puedas circular si no porque cuanto más dibujo, más agarre. Y bajo lluvia o nieve vas a necesitar toda la adherencia del mundo.

¿Hace cuánto que no revisas la batería? Es un buen momento para comprobar la carga y si está en mal estado proceder a instalar una nueva. Imagina que te quedas tirado sin poder arrancar el coche, eso significa que no tendrás calefacción. Imagina el problema.

En el interior del vehículo deberás llevar ropa de abrigo, un móvil, un kit de primeros auxilios, una linterna y una manta así como gafas de sol, no te olvides que el sol reflejado sobre una superficie brillante como el hielo o la lluvia puede cegarte incluso más que en verano.

Reduce la velocidad

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Ya conduzcas un SUV o un coche con tracción integral, tu velocidad en la montaña deberá reducirse porque no sabes si vas a encontrarte placas de hielo o una zona a la que le da la sombra y tu vehículo no agarra tan bien. Por este mismo motivo deberás evitar las aceleraciones o frenadas bruscas para no bloquear las ruedas del coche. Pese a que tengas ABS, el hielo es un mal compañero de viaje y toda precaución es poca.

No te pegues al coche que te precede

La distancia de seguridad será tu gran aliada en caso de problemas, respétala. Tu coche necesitará muchos más metros para frenar que en verano porque el pavimento estará más frío y resbaladizo. Para conducir en la montaña debes armarte de paciencia, disfrutar de las vistas y la compañía y respetar la distancia de seguridad.

No uses el control de crucero si no es adaptativo

El control de crucero es un básico para muchos conductores, se olvidan de los pies y con un simple movimiento de manos pueden elegir la velocidad, pero en la montaña evita usarlo a menos que sea adaptativo y puedas controlar también la distancia de seguridad mínima que deberá respetar el coche. Recuerda el punto anterior.

Además, existe un problema con cualquier control de velocidad, en caso de detectar hielo o nieve, o incluso lluvia, si las ruedas del coche patinan es posible que el control de velocidad trate de acelerar más para poder mantener la velocidad que has marcado, un grave error porque puede conllevar la pérdida de control del coche.

Si no estás seguro de salir, no salgas

¿Tienes miedo a conducir con nieve o lluvia intensa al lado de un acantilado? Piénsate muy bien si quieres hacer ese viaje, no debes sentir vergüenza si tomas una decisión lógica cuando las condiciones son tremendamente malas o la carretera es complicada. Puedes tomar una ruta alternativa más larga pero más segura, llegarás más tarde, pero es posible que llegues más seguro y de una sola pieza. Todos lo entenderán.

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